Memorias

Sin rodeosLas provocaciones a los estibadores

Las lamentaciones que algunos sectores de la patronal canaria plantean en torno a la huelga de los estibadores y la pérdida en millones de euros que, según afirman, ocasionan los paros, no han ido acompañadas de ninguna iniciativa empresarial para que las negociaciones se agilicen y propicien un acuerdo que también evite "el catastrófico" desabastecimiento que la avariciosa patronal canaria además augura. Tampoco el Ejecutivo español, tras aprobar el decreto que desencadenó el conflicto, ha hecho mucho. Al contrario, el portavoz parlamentario del PP en Madrid, hecha gasolina al conflicto insultando gravemente al colectivo de trabajadores con adjetivos y descalificaciones irreproducibles. ¿Son conscientes unos y otros que con su proceder están propiciando un enconamiento del conflicto? El denominado Estado de derecho, sustentado también en el respeto y cumplimiento de los acuerdos consolidados y libremente pactados entre las partes, obligan legal y moralmente al gobierno y a la patronal, lo que les debe llevar, de inmediato, a asumir los actuales derechos laborales y sociales de los estibadores, incluida la subrogación futura del conjunto de los puestos de trabajo, reivindicación esta que motiva ahora el conflicto laboral.

9. Sergio Graffigna 1Sergio Graffigna

Según Rosa Fregel tanto los hombres como las mujeres de origen subsahariano fueron discriminados por lo que sus genes han ido disminuyendo progresivamente tanto en los linajes paternos como los maternos. Esto implica que, en la actualidad, el linaje europeo en la población canaria representa más de un 90%, concluye, Rosa Fregel, la firmante de la investigación del Departamento de Genética de la Universidad de La Laguna.

Partiendo de la base de que, en primer lugar, no conozco el estudio y que, aun conociéndolo, seguramente se me escaparían sus intríngulis científicos, me gustaría apostillar como primera aproximación a este artículo que, conclusiones como éstas, suelen tener una intencionalidad interesada. Y es que hay un "nosequé", que sí sé qué puede ser, por demostrar que en Canarias no existe rastro de la población aborigen.
Está constatado documentalmente, infórmese si no lo sabe, que la conquista y colonización de las Islas Canarias no se produjo tras una batalla fatal y final, donde murió toda la población aborigen masculina y que se pobló con un ingente número de colonizadores; sino en una serie de batallas que minaron y fueron diezmando y acabando con las fuerzas guerreras aborígenes, no así con la población total.
Posteriormente, y una vez asegurada la plaza con un contingente militar, la población colonizadora, en mayoría masculina (las mujeres no solían viajar en aquellas épocas de colonizaciones y actividades navieras) fue arrivando de forma progresiva y, fundamentalmente, se asentó en las zonas cercanas a la costa donde se prodigó un creciente comercio.
Se facilitó, a partir de ese momento, el establecimiento, en puertos y zonas cercanas, de población europea y esclavos africanos que se mezclaba, por supesto, con la población aborigen. En el interior, a partir de la conquista, se mantenían poblaciones aborígenes, tanto en bandos de alzados como de paz, que no mantenían una relación tan estrecha con esas élites comerciales; más tarde, servirán, en su mayoría, para su uso como mano de obra por el cacique colonizador, con los que explotaba sus posesiones.
Si el estudio científico de referencia, se hace como dice el artículo, de los restos de cadáveres enterrados en la iglesia de la Concepción (centro neurálgico de la fundación de la ciudad de Santa Cruz de Tenerfe) en los siglos XVII y XVIII, es decir de doscientos a trescientos años después de la conquista ¿no cabría esperar, inexorablemente, que el porcentaje de ADN foráneo en esa población, de restos enterrados en La Concepción, fuera superior al aborígen?
Por otro lado, si el ARN mitocondrial, como bien dice el artículo, es fidedigno marcador de la herencia materna y, además, los foráneos machos suplantarón a los aborígenes en la figura de la herencia genética, como también lo dice ¿no cabría esperar que la descendencia tuviera inexorablemente una herencia bereber aborigen materna?
Ah! es cierto, que el autor parece que hace un requiebro para cambiar a las madres portadoras de la herencia aborigen, diciendo que se perdió dicha dotación genética por repudio social progresivo, entonces ¿quiénes las sustituyeron?
Por tanto, ese más del 90% de europeísmo en la población canaria en general, como se afirma en la conclusión final del estudio ¿no hará referencia a la población estudiada, es decir, a los cadáveres enterrados en la iglesia de la Concepción en Tenerife? y por tanto ¿son válidamente extrapolables los datos arrojados por el estudio de esos cadáveres con la población, no solo de todo Tenerife, sino de la globalidad de Canarias en ese periodo histórico?
A la luz de éstas, mis dudas, permítame el autor algún grado de escepticismo.
Es verdad, el ADN no es el que miente.

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