Jose Farrugia de la RosaJosé Farrugia de la Rosa

 

El “fenómeno” del grafiti forma parte de nuestra memoria histórica. En los últimos años se ha ido asumiendo que esta forma de expresión de la cultura popular, más o menos espontánea, forma parte de nuestro patrimonio. No en vano, se han planteado proyectos para la conservación de esta forma patrimonial, como es el caso del East Side Gallery del Muro de Berlín. También se organizan exposiciones, seminarios, congresos, actividades y jornadas que fomentan su producción y estudio, reconociendo su valor artístico y cultural, como el festival Poliniza que organiza la propia Universidad Politécnica de Valencia. Asimismo, existen numerosas publicaciones de estudios y proyectos de investigación centrados en inscripciones arqueológicas de todas las épocas en distintos marcos geográficos. Estas investigaciones se centran tanto en el estudio iconográfico, como en su contenido iconológico, indagan sobre la naturaleza fisicoquímica de los elementos constituyentes de dichas inscripciones, atienden a cuestiones de tipo conservativo e incluso plantean intervenciones restaurativas. Podemos encontrar publicaciones sobre grafitis prehistóricos, de la antigüedad grecolatina, medievales, modernos o contemporáneos.

En los últimos años, el grafiti también ha proliferado como parte de acciones vandálicas contra el patrimonio cultural, a escala mundial, al alterarse, con consecuencias nefastas, realizaciones culturales previas. Si bien en la actualidad no hay una definición tajante respecto a lo que es Arte Urbano, Street Art, grafiti y Arte Público, sí que existe una clara definición para el grafiti vandálico: se refiere a aquellas pintadas o grabados que dañan al patrimonio cultural. Las acciones vandálicas pueden estar relacionadas con manifestaciones de protesta, marchas, eventos públicos, etc., y generalmente están realizadas sin ninguna intención artística. A pesar de ser manifestaciones anónimas, estos grafitos tienen un impulso autobiográfico y su razón es la autoafirmación del yo. Paradójicamente, a través de estos grafitis vandálicos también podemos obtener datos en el ámbito de la psicología, etnografía, cultura y sociología que no pueden ser obtenidos de otro modo.

Son múltiples los casos en los que las pintadas han afectado, intencionadamente, a bienes patrimoniales protegidos por la ley: pintadas en muros incas en Cuzco (Perú), en 2004; pintadas en los paneles rupestres del parque arqueológico Piedras de Chivo Negro, en Bogotá (Colombia), en 2015; pintadas en los edificios históricos de Morelia (México) desde hace décadas; pintadas en los muros de la Naveta des Tudons (Menorca), en 2018, y un largo etcétera. En el ámbito canario, también son múltiples los ejemplos. Entre otras, están: las pintadas en el yacimiento rupestre de Barranco del Muerto, Añaza (Tenerife), en el año 2008; las pintadas en un yacimiento paleontológico de Haría (Lanzarote), en 2018, o las más recientes realizadas en el yacimiento rupestre de Montaña de Jaifa, en Puerto del Rosario (Fuerteventura), hace escasos días.

Esta afección de los paisajes culturales también comparte una respuesta globalizada a escala mundial: repulsa por parte de la Administración pública competente, enfado en las redes sociales, entrada en vigor de medidas cautelares y/o revisión de las ya existentes, organización de talleres y jornadas de concienciación, etc.

El acto vandálico perpetrado hace escasos días en Montaña de Jaifa, con la pintada de la bandera española sobre un panel rupestre de época indígena, pone de manifiesto, una vez más, la práctica irresponsable del grafiti y la apropiación indebida y anónima del patrimonio cultural canario que, huelga decir, es un bien social, pertenece a la comunidad. Los paisajes culturales son esencialmente construcciones multidimensionales, resultado de la interacción de estructuras históricamente determinadas con las personas que actualmente los intervienen y habitan.

Pero el acto vandálico de Montaña de Jaifa también pone de manifiesto otra realidad: la pintada de la bandera española sobre un panel rupestre acontece en un territorio como el canario, secularmente dividido, además de por el océano, por el nacionalismo, el independentismo y la consideración del Archipiélago como nación, frente al Estado español. El grafiti, a priori, podría tener, por tanto, una clara intencionalidad política: la anulación de la identidad indígena y, por consiguiente, de una seña de identidad nacionalista. Esta realidad, unida a la también secular problemática en torno al separatismo catalán, de actualidad en estos últimos meses, quizás permita entender el importante eco que la noticia de Jaifa ha tenido en prensa y en redes sociales. En este sentido, otros actos vandálicos acaecidos en Canarias, en otro contexto político menos “caldeado” y con grafitis apolíticos, han pasado desapercibidos para los medios de comunicación, para la opinión pública y para la propia Administración competente. Cabe destacar, en este sentido, el expolio del yacimiento rupestre de Aripe (Guía de Isora) en el año 2001, con la pérdida de varios paneles. Hoy en día, este enclave señero de Tenerife sigue desprotegido.

Patrimonio cultural y esencias patrias parecieran ser el trasfondo del acto vandálico en Jaifa, cuando lo cierto es que, paradójicamente, según la información que se ha ido filtrando por algunas fuentes, todo apunta a que a “alguien” del lugar le molestaba que la gente subiera, reiteradamente, a ver los grabados… y encargó la pintada.

En este territorio de volcanes y salitre, en esta sociedad atlántica y mestiza, la incultura también ha terminado por apropiarse de determinadas “iconografías patrias”, y peor aún, de un patrimonio que debería estar protegido por la Administración competente, para su disfrute por parte de la comunidad.

Fco Javier Gonzalez Perez 4.2018Francisco Javier González

Cristina Cifuentes ha mentido alevosamente sobre su titulación de máster. La “regeneradora” del PP, que ha utilizado su influencia política para que se falsificaran registros y certificaciones por parte de la URJC, ha logrado, a pesar de la evidencia de sus falsedades, contar no solo con el apoyo de los Rajoy’s Boys, sino con el sostén vergonzante y las tácticas dilatorias de los otros “regeracionistas” de C’s. Desde luego que es patente la “degeneración” de tanto “regenerador”. Volvemos a traer a la memoria las “Catilinarias” ciceronianas adaptadas a estos berringallos ¿Hasta cuando estos guirres carroñeros abusaran de nuestra paciencia? Evidentemente, hasta que desde la calle se lo impidamos.

La pregunta que muchos nos hacemos es si la corrupción generalizada del partido del gobierno, con la aquiescencia del otro con el que  componen la derecha más reaccionaria y retrógrada de los sucesores de Franco, se extiende a toda la Universidad española o, si la basura que aflora de la madrileña Universidad Rey Juan Carlos, es el reflejo de la imagen que parece indicar su desprestigiado nombre demérito de ese rey, se circunscribe solo a la misma y no es extensible al resto de la institución universitaria.

Lo de la URJC urge una aclaración más allá del escándalo Cifuentes porque no se trata de un acto aislado. Evidentemente ni puede ni debe alcanzar al alumnado que, con esfuerzos y sacrificios, cursa en ella –o en cualquier otra del Estado- sus estudios y ve, estupefacto, como un alto cargo político “regenerador” utiliza los canales de reptiles para lograr, sin el más mínimo esfuerzo, el mismo objetivo, ni a aquel profesorado que cumple con sus obligaciones y ve, inerme, como sus superiores enlodan y prostituyen todo su esfuerzo académico y el propio nombre de su institución, pero si hay que airear la basura para que el aire contaminado se vuelva respirable.

Un análisis somero de la URJC arranca desde su constitución. Era, en 1996, la sexta de la Comunidad de Madrid que presidía, entonces, Alberto Ruiz Gallardón. Desde su fundación se la conoció como “la Universidad del PP” por ser el “echadero” académico de muchos titulados próximos al PP. Allí paró, como ejemplo, la prima del presidente comunitario, Isabel Ruiz Gallardón;  el “prestigioso” periodista Francisco Marhuenda, director del inefable periódico “La Razón” y exjefe de gabinete del inmutable Rajoy, profesor en el área de Historia del Derecho y las Instituciones; la sobrina de Jaime Mayor OrejaIsabel Mayor; la cuñada del otrora Consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, encarcelado desde 2014 por su relación con la Gürtel y la Púnica y que, a su vez, implicaba a Cristina Cifuentes en la trama de financiación ilegal del PP…

Algunos casos  merecen atención aparte y enlazan con el máster fantasma. Uno es el de Margarita Cifuentes Cuenca, hermana de la autora del fantasmagórico máster de la vergüenza.  Margarita, a sus 55 años, había ejercido toda su profesión como Personal de Administración y Servicios (PAS) de la Comunidad que rige, vergonzantemente, su hermana. Margarita parece ser en algunos aspectos el antecedente inmediato de su hermana Cristina. En 1992 obtiene plaza en la Escala Administrativa de la Complutense, accediendo en 2002 a la Escala de Gestión Universitaria, la misma de la que procede Cristina y en 2005 solicita el traslado como PAS a la URJC. Licenciada en Geografía e Historia decide, en 2016 siendo ya su hermana Delegada de Gobierno, realizar su doctorado. Elige, por supuesto, la URJC, con fama de coladero pepero, a la que el gobierno de su hermana financia con un presupuesto de alrededor de 130 millones de euros, con unos 1.500 miembros del Personal Docente e Investigador (PDI) y más de 600 administrativos del PAS que rigen, casi manu militari, destacados peperos. Como era de esperar es el propio rector, Fernando Suárez Bilbao, medievalista, historiador del derecho y plagiario convicto y confeso, quien dirige su tesis sobre “El Imperial Alejandro” que presenta en 2016. Recién leída, y antes de que comience el curso, el rector Suárez le firma un contrato como Profesor Visitante textualmente “para que aporte sus conocimientos y la experiencia docente e investigadora”. La figura de “profesor visitante” está perfectamente definida por la ley. Tienen que ser de reconocido prestigio en su especialidad, proceder de otra universidad, no prolongar su estancia como tal más de dos años y otras condiciones. Justamente, ninguna de las cuales cumplía Margarita Cifuentes, aunque, desde luego, tampoco cumplía –ni cumple- ninguna la propia universidad. La clave está en que la contratación de un profesor visitante no precisa de ninguna  explicación ni concurso. Es totalmente un privilegio del rector. En un centro normal no sobrepasan los profesores visitantes el 1% del claustro, pero en la URJC alcanza más del 20%.

La sombra protectora del plagiario Suárez es  alargada. El pasado marzo la URJC contrató irregularmente  -como suele hacer- a su hija Mª Alejandra Suárez en una convocatoria expres, urgente y sin publicidad. Usos y costumbres del staff directivo de esta prestigiosa universidad del PP.

El rector Suárez Bilbao, uno de los “héroes” de esta tragicomedia, condenado por más de una docena de plagios comprobados  que tuvo que dimitir por ese “pequeño” motivo, era la mano derecha y uno de los vicerrectores de Pedro González Trevijano, que dejó el puesto al ser nombrado por Rajoy como magistrado del TC junto al cavernario magistrado Enrique López. Cuando González Trevijano se presentaba como candidato para su tercera legislatura frente al profesor David Ríos, encargó al actual rector Javier Ramos –sucesor designado a su vez por Fernando Suárez Bilbao- que sobornara al profesor Ríos para que retirara la demanda interpuesta por el mismo contra la candidatura de Glez-Trevijano. El intento de soborno se hizo a través de otro catedrático del equipo de Ríos, Antonio Alonso, que grabó todo el intento. El rechazo de Ríos provoca el cumplimiento de la amenaza de “Don” Pedro Glez Trevijano de desmantelar  todo el departamento del Dr. Ríos, desmantelamiento  que duró los siguientes dos años hasta su desaparición. Puro comportamiento mafioso, por muy profesores universitarios que sean los autores. David Ríos acusó al rector Trevijano, hoy conspicuo magistrado del TC que decide, por ejemplo, sobre el “Procés catalá”, de quedarse con comisiones de hasta 400.000 euros.  Trevijano se negó a entregar al juez el listado de gastos porque “ya estaba auditado” y se acabó la historia.

Para enfangar más a todo este colectivo “intelectual” de los cargos rectores de la URJC, el actual rector, Javier Ramos, el pasado junio, en la cafetería de profesores del campus de Móstoles, se sentó junto al profesor Antonio Alonso y le dijo que apagara el móvil y la grabadora. Le comunicó que iban a contratar 300 nuevas plazas sin transparencia y cada departamento a quien le diera la gana… La discusión se fue agriando hasta que el pulcro rector saltó, y señalando a Alonso le gritó “Eres un hijo de puta…deseo que toda tu familia se divorcie de ti”. El que quiera la inteligente y educada conversación completa recurra al enlace del Diario.es

¿Puede alguien sentir extrañeza de que en este modélico entorno pepero se rectifiquen notas dos años después de no presentarse a las asignaturas, se falsifiquen actas, se aprueben máster inexistentes y otros pequeños apaños de la Cifuentes o de los rectores sucesivos? Para redondear el retrato indicar que el catedrático que ordenó cambiar las notas de la aún Presidenta madrileña, Pablo Chico de la Cámara, el pasado septiembre volvió a contratar para su departamento de Derecho Público a Daniel Ortiz, exalcalde pepero de Móstoles que tuvo que abandonar su puesto en la Asamblea de Madrid de la Sra. Cifuentes por su implicación en la trama Púnica por la mordida de un contrato de 75 millones de euros con la empresa Cofely de la red mafiosa. Todo encaja si se tiene en cuenta que el catedrático Chico de la Cámara estuvo en la nómina de Ortiz en Móstoles y que Ortiz acaba de hacer su tesis doctoral, imprescindible para su contrato como profesor, bajo la dirección ¿de quién? Pues, como no, del profesor Chico, el de los aprobados en diferido. El nuevo Profesor Visitante de la URJC, “reputado especialista” con “dilatada experiencia”, es hoy profesor en media docena de carreras de la URJC.

A todas luces queda reafirmada el repetitivo sonsonete de la “regeneradora” Cristina Cifuentes: “Yo lo tengo muy claro: frente a la corrupción, tolerancia cero”.

Cati Darias Delgado copiaCati Darias Delgado 

Ciertamente los empleados públicos, los docentes, la clase trabajadora en particular y los canarios en general, somos tratados por el Estado español como algo de usar y tirar. Las cifras hablan por sí solas en cuanto a niveles de paro, precariedad laboral, brecha salarial, pobreza, índices de analfabetismo, niveles de salud, modelo energético, superpoblación, falta de soberanía alimentaria y todo aquello que convierte a Canarias en un país en vías de desarrollo, sólo comparable a otras naciones tercermundistas        

Nos resulta complicado entender que desde una posición sindical canaria se haga una defensa insuficiente de la estabilidad en el empleo público de un colectivo profesional, por otro lado tan imprescindible en la formación de nuevas generaciones que puedan impulsar el tan ansiado y necesario cambio social para nuestra tierra. No se trata sólo de permutar, en un remedo de negociación con los responsables del gobierno canario que se ha mostrado como pernicioso alumno aventajado del trato dispensado por la metrópoli, la prolongación de la inestabilidad en el empleo a cambio de la permanencia de los que ahora están a cualquier precio, porque la avalancha de foráneos vendrá en una, dos ó tres oleadas si nos limitamos a escalonar la consolidación de plazas. Se trata, más bien, de abanderar aquello que alguna vez dijimos en cuanto a proteger y estabilizar a los trabajadores canarios por su singularidad, mediante  una Ley de Residencia, en una nación como Canarias con los niveles mal altos de desempleo

            Siendo los docentes el caso que nos ocupa, sabiendo a qué se dedican, siendo ajustados los datos sobre temporalidad y con una problemática paralela a la del resto del sector de servicios públicos en cuanto a la descapitalización para favorecer las concertaciones y romper la equidad, no hay que olvidar que la sensibilidad y la fragilidad de nuestras raíces identitarias están en juego y son también un factor que, cómo nuestro medio ambiente, requiere especial protección y de ahí la necesidad de establecer filtros en la docencia al acceso de foráneos sin vínculo alguno con nuestra idiosincrasia y maneras que colaborarán a desdibujar en el alumnado las señas de su identidad, comenzando por el propio modelo de léxico o comunicación hablada.

            En atención a lo planteado, tal vez, sería más correcto exigir para el acceso a una plaza de enseñante determinado recorrido curricular, experiencia profesional y un perfil competencial relacionado con lo nuestro, con la idiosincrasia de nuestro pueblo y su identidad y arraigo para acceder al ejercicio de este tipo de puestos. ¡Casi nada lo que nos jugamos¡ El desarraigo de nuestros hijos y la continuidad de un acervo cultural establecido a través de la formación reglada.

            Lógicamente, la precariedad no va a desaparecer si quienes consolidan el empleo, de una, dos o tres tandas, vienen del Estado español. A través de comisiones de servicio, retornarán a sus lugares de origen, dejando en Canarias más empleo precario, más temporalidad. A través de los listados de contratación, éstos justificarán la no concurrencia a ofertas cortas de contratación, mientras para el canario quedan los restos.

 

Wladimiro RodriguezWLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO

Leer lo que ocurre en la piel de este municipio, y la relación de sus vecinos con el territorio, pone de manifiesto que el mundo agrario sufre un síndrome cultural de valores mucho más complejo que el manido tema campo-ciudad, que, indudablemente, ha creado desiertos demográficos en numerosos puntos de la "piel de toro".

Cuando analizamos lo que ocurre en el campo lagunero (tierras sin campesinos, red de riego, establos en abandono, maleza en zonas con viña, glifosato para sustituir a la cava), encontramos que el factor humano, su cultura, sus valores, sus prioridades se han alejado del campo, de la naturaleza, o quizás nunca han estado con lo rural, con sus problemas y sus ventajas.

Hablamos mucho del bolsillo y poco de calidad de vida y de alimentos sanos. La modernidad y la moda la asociamos a las máquinas, a los agrotóxicos y herbicidas que eliminan las supuestas plagas de la naturaleza, alejados del sacho confiamos en el merry y el tractor. Mientras en la zona europea la Francia de Macron plantea eliminar el uso del glifosato del campo francés, aquí y ahora, gran parte de los viñedos no los cavamos, y solo ponemos "quema-yerba". Fincas que hace unos años eran un vergel ahora son un erial con el suelo planchado, donde el agua no infiltra y se seca, y esto ocurre tanto en La Laguna como en muchos otros municipios de nuestra geografía canaria.

Hoy por hoy existe un alejamiento del campo por parte de nuestros jóvenes como nunca se había dado en los ciclos de la economía canaria. La cultura que transmitimos a nuestros jóvenes desde la familia, la escuela y la política, disocian campo y progreso, campo y modernidad, futuro, progreso, prosperidad. Campo es pasado, trabajo, torpeza y miseria, disociamos campo de alimentos, salud, progreso, modernidad, futuro digno y más seguro.

No es solo cuestión de dinero, hay numerosas actividades que exigen sacrificios sin contrapartidas económicas y tienen éxito, los caballos, los perros, coger olas y el surf. Es más, hay familias que tienen una actividad agraria funcionando y no tienen continuidad familiar, mientras los herederos sufren los problemas de una sociedad de consumo cargada de pretensiones de difícil atendimiento por la administración y asuntos sociales.

La Laguna tiene un patrimonio de suelo con buenas instalaciones de riego en la costa, red de tuberías, canales viarios, pozos, red de Balten, u otras más modernas como la depuradora recién inaugurada. Una cultura agraria de las más dinámicas de la Isla, que fue un emporio de hortalizas, flores, plantas ornamentales, mejorando humanamente con técnicos universitarios, lo que da lugar a un enclave económico, apoyado en una actividad que podría ser rentable y que puede dinamizar nuestra sociedad, haciéndonos menos dependientes, con unos territorios y unas islas más cuidados, más prósperos.

No se entiende campos balutos, bancos de alimentos y paro. Se asemeja al modelo venezolano, con campos sin cultivar, miseria y hambre. Aquí tenemos que dignificar el campo, nuestros jóvenes han de entender que la modernidad no está reñida con el campo, que se puede ser moderno y campesino, que se puede vivir de lo que da la tierra, que lo rural no es cosa del pasado, de un mundo de ignorancia y marginalidad. No es bueno el modelo de la Venezuela saudí, que ha producido la actual situación. Aquí y ahora, hemos de dignificar el campo, y para ello tienen que incorporarse miles de jóvenes en una agricultura más respetuosa con la naturaleza, con tierras en las que el tractor, el merry y el sacho sean más compatibles con la dignificación de la vida en el campo.

No tenemos que hacer un máster en ciencias ocultas para vivir del campo, podemos ser modernos y campesinos, tenemos que romper con muchos complejos para dignificar el mundo rural. La administración tiene que poner instalaciones, con modelos que funcionen, que dignifiquen la actividad agraria y que permitan vivir de ella, desde los colegios hasta la universidad. Las máquinas nos ayudan, pero las manos de campesinos no se acomplejan por ser más ásperas, todo lo contrario.

En La Laguna hay posibilidades para generar trabajo y riqueza, en un agro que tiene un importante papel en la agricultura canaria, aunque tiene muchas tierras balutas con muchos jóvenes con alergia al campo. Tenemos que plantar y sembrar.

La creación de bancos de tierra, poner recursos de semillas, asesoramiento técnico para orientar a los jóvenes y que aprendan a pescar. No olvidemos la figura clave de Pedro Molina y cómo logró salvar la vaca del país, dignificando social y económicamente a los ganaderos en la cooperativa

Jorge Dorta
Jorge Dorta
 
Estos días unos energúmenos pintaron una bandera española sobre unos grabados rupestres prehispánicos en la montaña de Jaifa declarada Bien de Interés Cultural.  No es la primera vez que este lugar, patrimonio cultural de todos los canarios, sufre un atentado. Tampoco es el único sitio de Fuerteventura que destrozan, también ha habido atentados en el denominado Sol de Tejate, en la Montaña de Tindaya o la estación de grabados de Los Risquetes. Cosas de llenar  Fuerteventura y Canarias de colonos españoles muertos de hambre.
 
Antonio Machado decía que en España de cada diez cabezas una piensa y nueve embisten. Ya conocemos al español, su prepotencia, su afán de dominio, el autoritarismo que lleva en el ADN, su falta de educación y de respeto. El español es como el talibán que trata de imponer su obsoleta visión del mundo a los demás por la fuerza si es necesario.... vencerán contra enemigos más débiles pero no convencerán. Los españoles no han cambiado desde que empezaron a venir a Canarias en patera hace 600 años a capturar esclavos y a matar su hambre. En su mentalidad de conquistadores, se creen que son es el sumún de la historia universal cuando son un país que en lugar de historia lo que tiene son antecedentes penales. No son modelo de nada, o al menos de nada bueno.
 
Ya Valle Inclán decía en Luces de Bohemia decía que España es una deformación grotesca de la civilización europea, que en España la inteligencia y el trabajo siempre se han visto menospreciados. Aquí todo lo manda el dinero. En España el mérito no se premia, se premia el robar y ser sinvergüenza. Por su parte
 
El español es un bufón vestido de legionario que cree que se llena de gloria asesinando indios en América, esclavizando guanches en Canarias, bombardeando aldeas en el norte de Marruecos o moliendo a palos a abuelas que querían votar. Al español no le importa cual desigual, ridículo o grotesco sea el combate y llama a eso "honor" cuando ni siquiera sabe como se deletrea esa palabra.
 
El español busca la aniquilación del otro, la humillación del vencido. Eso le hace sentirse fuerte e importante, le hace sentirse valiente. Esa actitud esconde su profundo complejo de inferioridad y su aun mas profunda mediocridad. Al español le da igual pelear contra un toro al que el rejoneador con la pica ha desangrado previamente, que contra un nativo desnudo, que contra un molino. El se monta su película y se ve a si mismo como un conquistador, como un valiente,....y con ello, el pobre desgraciado busca la aprobación y la admiración de los demás - para compensar su complejo de inferioridad - cuando en el otro lo único que despierta es menosprecio.
 
Hatuey fue un cacique taino que organizó la resistencia indígena en Cuba. Hatuey mostró a los Taínos de Caobana una canasta de oro y joyas, y les dijo: "Este es el Dios que los españoles adoran. Por esto pelean y matan; por esto es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar... Nos dicen, estos tiranos, que adoran a un Dios de paz e igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Ellos nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper."
Cuando los españoles capturaron finalmente a Hatuey, este fue condenado a la hoguera. A punto de ser quemado el padre Olmedo le preguntó si quería convertirse en cristiano para subir al cielo, Hatuey pregunto:  "¿Y los españoles también van al cielo?" y al contestar afirmativamente el padreo Olmedo, Hatuey le respondió:"No quiero yo ir allá, sino al infierno, por no estar donde estén y por no ver tan cruel gente. " 
 
El español se ve como un conquistador lleno de honor y gloria, pero el canario lo vió como un ser patético y despreciable. Gauripas les decían, que en idioma guanche significa "hijos de la cólera", es decir una persona sin autocontrol ni honor, dominada por sus mas bajas pasiones. Este es la mejor descripción que nuestros antepasados encontraron para definir a aquellos que, sin mediar provocación por nuestra parte, vinieron aquí a matarnos, robarnos las tierras y las cabras, violar a nuestras mujeres y esclavizar a nuestros hijos.
 
Putos quemados sin palabra que mataron a su Dios. Gentes de corazón negro sin honor, que ignominiados en su misión no supieron ver más allá. En casi seis siglos no nos han dado ni la paz ni la justicia que predica su Biblia. Es hora ya de que se la devolvamos, porque ellos necesitan sus preceptos morales más que nosotros.
 
Desde su llegada trataron de imponer a la fuerza su cultura despreciable, y una religión y unos valores que ni eran los nuestros ni nada tenían que ver con nuestra esencia ni con lo que sentimos. De hecho vinieron a imponer una espiritualidad y unos valores que estaban muy por debajo de los nuestros.
 
El español es patético, su propósito es demostrar su superioridad ridiculizando y menospreciando al que ha vencido y en el proceso demuestra su mediocridad. Se comporta como el maltratador, un tipo frustrado que posee una baja autoestima que intenta compensar desvalorizando al otro. No se da cuenta el patán que esta protegido contra el nativo por las botas de la policía y los militares y la toga de los jueces,.. así es muy fácil ser valiente,... si no te iba a contar yo un cuento.


Español go home... vete a hacerte el valiente a Cataluña, allí podrás pegar a las abuelas y a manifestantes pacíficos y el Estado te dará unas dietas, una medalla, un paseo en barco y un aumento de sueldo...

 
 
 
 
 

Manuel Marrero 2Manuel Marrero Morales,

En los últimos tiempos, con motivo del proceso catalán, algunos partidos han pasado a autodenominarse constitucionalistas, de forma muy interesada, colocando al resto fuera de los límites constitucionales. Pretenden patrimonializar la Constitución.

Tanto el PP como el PSOE, y la muleta de ambos, Ciutadans, que cuentan siempre con el inestimable apoyo de Coalición Canaria cuando han gobernado, han incumplido reiteradamente la Constitución (vivienda, educación, sanidad, dependencia, empleo, igualdad…), bajo cuyo paraguas se refugian ahora, utilizándola como arma arrojadiza contra los que nos oponemos a sus tropelías, como es el caso de Podemos.

Al autodenominado bloque constitucionalista le interesan especialmente unos pocos artículos, que a la postre son: el artículo 2, sobre la unidad patria; el articulo 8 sobre el ejército, el 135 para poner el país a los pies de los bancos y priorizar el pago de la deuda y el 155 para aplicarlo de forma espúrea y bastante heterodoxa contra los sectores independentistas catalanes. El resto del articulado, cuyo cumplimiento reclama Podemos, como la vivienda, el empleo, las pensiones, la educación, la sanidad, la dependencia, a este bloque les importa muy poco y buenas pruebas de ello están dando con sus múltiples ataques a lo que resta del Estado del Bienestar.

La derecha del PP-C’s, junto con sectores de la justicia y el resto de poderes fácticos se han envalentonado. Y, ya puestos, quisieran recentralizar el Estado, hacen leyes para recortar derechos y libertades, legislan en favor de los poderosos atacando los derechos de los sectores más débiles, como es el caso de las personas jubiladas y pensionistas.

En esta carrera desenfrenada hacia la extrema derecha, que tanto predicamento tiene en otros países europeos, usan el mensaje xenófobo contra los refugiados y en consecuencia desarrollan sus políticas de no acogida, de vallas y concertinas.

No obstante, la guinda al pastel llega en las últimas fechas con la educación, por la que se niegan a apostar en tanto que servicio público, de titularidad pública, y que a coste cero pretenden impregnar de su ideología reaccionaria.

No sólo son incapaces de llevar adelante un pacto educativo, sino que contraatacan en la línea que hace años inició la ínclita Esperanza Aguirre cuando hablaba de “españolizar a los niños catalanes”; pues ahora su partido pretende uniformar al conjunto de la población escolar con su catecismo sobre los valores de Dios, Patria y Rey, haciéndonos retroceder más de medio siglo a pleno franquismo, cuando la ideología imperante se inoculaba en vena, a través de todos los textos escolares.

Ahora quieren hablar de educación en valores, exaltando el ejército, los valores patrios más rancios, a un rey impuesto, el himno, la indisoluble unidad patria, que tantos réditos les está dando entre algunos sectores de la población empobrecida, ninguneada, sin empleo o con salarios de miseria, con pensiones que no permiten salir de la zona de exclusión social, con recortes en sanidad, educación y dependencia, con miedo, con mucho miedo ¿miedo a perder qué? Esos son los valores con los que quieren uniformar a la población escolar.

Si quieren educar en valores universales, hay magníficos principios de los que echar mano: libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad, justicia, paz, declaración universal de los derechos humanos y carta de la tierra.

Más ciencia y menos doctrina. Más espíritus críticos y libres y menos adoctrinamiento.

Manuel Marrero es Diputado del Grupo Parlamentario Podemos Canarias