Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez Brito

La semana anterior hablábamos del uso urbano del agua, pero también hemos de hacer una lectura del papel que juega la agricultura en el ámbito de la reutilización. En relación a este sistema hemos tenido un recorrido adverso por, entre otras cuestiones, barreras culturales y ambientales.

Debemos asumir que es un debate económico y cultural que hay que mantener, tomando como punto de partida que la reutilización de las aguas urbanas es un hecho en otras zonas. Desde los usos que hacen los cosmonautas hasta la rica California, y qué decir de los usos de esas aguas en las cuencas de los grandes ríos, con zonas industriales como es el caso del Rhin o el río Amarillo, donde a la materia orgánica hemos de añadir los metales pesados generados.

Canarias y las aguas depuradas han tenido un recorrido importante en las últimas décadas del s. XX, en las que Tenerife fue pionera con una obra de trasvase como la de Santa Cruz-Valle San Lorenzo, con un acueducto de casi 1.000 m3/hora. Esta situación permitió mantener y potenciar el regadío de casi 1.000 ha de plátanos en una época de expansión del turismo y descenso significativo de los caudales de galerías y pozos en el sotavento insular (leamos el cuadro abajo).

Como vemos, hemos pasado de comprar once pipas, con lo que obteníamos en un marco económico de difícil salida para los plátanos, a ponernos en una situación de no cubrir ni tan siquiera los costes de una pipa del líquido elemento, tanto en Tenerife como en Gran Canaria. En el caso de La Palma y La Gomera la situación es algo mejor, comprando en algunos casos hasta dos pipas por kilo de plátanos.

Entendemos que el cultivo de los plátanos ha de reutilizar aguas depuradas, dado el volumen que se vierte al mar y el bajo porcentaje de platanera que reutiliza aguas depuradas, que no alcanza el 15% del cultivo. No olvidemos el deterioro de los acuíferos, siendo la fuente más abundante las aguas depuradas.

Mientras la rentabilidad de un kilo de plátanos no llega ni a cubrir el coste de una pipa de agua, vertimos cada año al mar o a los acuíferos del interior de las Islas más de 150 millones de metros cúbicos. Está en nuestras manos el uso racional de los recursos con la reutilización de las estaciones de bombeo: agua, tierra, naturaleza.

La depuración y el reaprovechamiento del agua es una asignatura pendiente en Canarias.