Raul VegaRaul Vega

 “Es una segregación de lo autóctono, marginado y escondido en montañas, medianías y barrios dormitorios, mientras los poderes económicos copan las zonas de interés. Ocurre en cuanto al territorio, pero también en cuestiones culturales o identitarias. Se percibe un plan, más o menos evidente, consciente o inconsciente, de orillamiento de nuestro pueblo, reducido a vivir en espacios que no interesan a la gran economía, rodeados de machacadoras, vertederos y grandes centros penitenciarios, mientras reservan la costa y las zonas turísticas al turismo y a las élites económicas”

Según la RAE apartheid se refiere a la “segregación racial, especialmente la establecida en la República de Sudáfrica por la minoría blanca”. En idioma afrikáans significa “condición de estar separados”. Las medidas de segregación racial, con violencia de por medio, duraron aproximadamente entre 1948 y 1990, al menos de manera oficial. Tuvo que llegar Nelson Mandela para, con un discurso conciliador, traer la paz y plantar las bases, al menos en la teoría, de la convivencia pacífica.

¿Existe apartheid en Canarias? La respuesta genérica, si lo planteo en una encuesta, sería probablemente que no. Sin embargo, ¿existe algún tipo de discriminación con la población local? Seguramente ahí la respuesta sería afirmativa. Hay evidencias de atropellos varios ampliamente conocidos: el derribo del poblado de Cho Vito argumentando la Ley de Costas mientras se mantienen en pie hoteles ilegales, la falta de soberanía nos ha costado que no nos hicieran caso en temas como el petróleo o el Puerto de Granadilla, el acoso a las vecinas y vecinos de Ojos de Garza por la ampliación del Aeropuerto de Gran Canaria, todavía sin fecha, la construcción en Berrugo, en Lanzarote, denostando el legado de construcciones integradas en la naturaleza y el espacio que promulgaba César Manrique y apartando de la zona a la población local…

En varios de esos procesos se dio un orillamiento de la población autóctona, la población que residía en esos espacios, a otros lugares. Cuando el negocio turístico, industrial o de cualquier tipo se interesa por un enclave, la población local no es freno, se le expulsa o se va produciendo una guerra de desgaste hasta que ellos mismos se exilian. Está pasando ahora mismo en la Playa de Tauro y el pueblo, donde la Asociación de Vecinos de Tauro y Playa de Tauro se ha puesto en pie de guerra:

“Nos quedan a penastres reductos que hay que defender como sea, ya está bien de dejar que destrocen sin ningún pudor nuestro futuro, nuestra isla, la isla de nuestros hijos y nuestros nietos, nuestro orgullo de ser canarios, seres arraigados a este suelo como los dragos, con siglos de historia y de historias, que ya no van a saber donde reconocerse. El que destruye su tierra, se destuye a si mismo”.

¿Qué está pasando en Tauro? La empresa Anfi del Mar construyó una playa artificial, expulsando a los campistas, pero sin reparar en que allí hay vecinos. También personas que vivían en infraviviendas y a los cuales expulsó hace semanas la empresa Desokupas, empresa que se dedica a la expulsión de personas que se consideran que ocupan una vivienda.Desokupas está compuesto por ex boxeadores y algún neonazi venidos de la Península Ibérica. Los vecinos denuncian intimidación. Algunas de las personas expulsadas se han quedado sin casa, teniendo que residir en una tienda de campaña o en casa de algún otro vecino. En ciertos casos llevaban varios años viviendo allí, en uno concreto más de diez.

La empresa dice que ocupaba su terreno. La alcaldesa, Onalia Bueno, expone que llegaron cuando se construyó la playa, algo que no es verdad, y que sus chabolas estaban en terreno privado. En cualquier caso la playa está cerrada más de dos años después de la construcción de la playa artificial. El mismo Estado, a través del Ministerio de Medio Ambiente ha abierto proceso por la concesión del terreno. El procedimiento observa irregularidades en el proceso de adquisición y plantea el posible delito de “lesividad para el interés público”. Entretanto, José María Hernández León, exjefe de Costas, fue cesado por esta cesión y está pendiente de juicio. La Fiscalía le acusa de prevaricación y falsedad y pide tres años de cárcel y 10 de inhabilitación.

Como en todas las grandes tramas, un imputado y una denuncia de por medio, lo cual no impide que Anfi lleve a cabo su plan, con la connivencia del Ayuntamiento de Mogán. En lo que ha trazado la empresa noruega se circunscribe la construcción de una playa artificial en una zona natural, la prohibición de acceso a la misma por la incoación de hechos anteriormente mencionados, la erradicación poco a poco de los vecinos, apartándolos de la franja costera como denuncia la propia asociación, y la creación de complejos turísticos alrededor de la costa. Por lo tanto, en resumen, se trata de apartar a los nativos para dejarlo en manos de la especulación, el negocio y el turismo manido de sol y playa, y todo ello en medio de irregularidades, como observa la Fiscalía.

Si hablamos de expulsados tenemos que hablar de la Ley Turística, la Ley 2/2013, que ya se está aplicando en contra de los propietarios de viviendas en zonas turísticas. Dicha ley plantea limitar las residencias de las zonas turísticas a la explotación turística. Mediante cartas, por ejemplo a los vecinos de los Apartamentos Los Aguacates en Playa del Inglés (Gran Canaria), se informa de la necesidad de cumplir la Ley Turística y ceder sus viviendas al explotador turístico.

Los vecinos de este complejo y otros de las zonas turísticas de toda Canarias alegan que existe una Disposición Transitoria que permite los usos residenciales de antes del 1 de enero de 2017. En cualquier caso la Ley es tajante: el objetivo es la “especialización” de las zonas turísticas a través de la exclusividad de esta actividad, que conlleve a una “modernización” de los espacios turísticos. O lo que es lo mismo, las zonas turísticas, las de costa, con las playas buenas, para los turistas. Los residentes no tienen nada que hacer allí.

No podía dejar atrás el Macromuelle de Agaete. Poco hay más que añadir de ese proyecto que no hayan explicado, y con más detalle, los compañeros de Pleiomeris, exposición que completarán mañana con la tercera entrega del reportaje. Solo añadir datos económicos. Un estudio de la Plataforma Salvar Agaete sin Macromuelle, firmado por el economista José Antonio García Jiménez, desmonta que la ampliación del recinto portuario vaya a generar empleo, dado que tras casi 25 años del Puerto actual, los resultados no se han demostrado en esa materia. Agaete sigue con 17% de paro en un municipio de poco más de 5.000 habitantes. El estudio indica que las personas empleadas de Agaete acuden a otros lugares de actividad económica a trabajar, por lo que si un Puerto no ha ofrecido puestos de trabajo, una ampliación no los va a dar.

En cuanto a las aportaciones a las arcas municipales, la recaudación es 0 porque todo va a parar al Gobierno de Canarias, afirma el texto. Sin embargo los pescadores profesionales, en peligro con la ampliación del Macromuelle, sí aportan a nivel municipal. ¿Para qué sirve el Macromuelle entonces? Si es para evitar el monopolio de Fred Olsen, ya Naviera Armas opera desde Las Palmas de Gran Canaria y no hay justificación para que también lo haga en el municipio norteño. Detrás, las sospechas apuntan a la instalación de un Puerto Deportivo y a atraques de cruceros, con lo que volvemos a dejar de lado a la población autóctona de lado para convertir otro espacio de nuestras islas en un parque temático. Además, el plan consiste en ampliar el uso residencial de Agaete, con lo que eso conlleva de aumento poblacional, etc.

¿Dónde puede vivir la población local a juicio de los agentes económicos? Por ejemplo en Juan Grande o Castillo del Romeral. Los vecinos denuncian tormentas de arena y polvo en sus viviendas por culpa de la machacadora, por lo quesolicitan su cierre. Afirman que esto provoca problemas de salud, palpables en diagnósticos a diferentes vecinos. En la zona además tienen el Vertedero y la Macrocárcel. Que sea el pueblo del sur de Gran Canaria el elegido para estas infraestructuras, tiene connotaciones evidentes: allí no hay complejos turísticos, ni centros comerciales, ni grandes playas destinadas al sol y playa. En Juan Grande y Castillo del Romeral vive población autóctona, ¿entienden por dónde va la cuestión?

Con todos estos ejemplos, al menos nos acercamos a lo que se podría denominar como un apartheid soterrado. Es una segregación de lo autóctono, marginado y escondido en montañas, medianías y barrios dormitorios, mientras los poderes económicos copan las zonas de interés. Ocurre en cuanto al territorio, pero también en cuestiones culturales o identitarias. Se percibe un plan, más o menos evidente, consciente o inconsciente, de orillamiento de nuestro pueblo, reducido a vivir en espacios que no interesan a la gran economía, rodeados de machacadoras, vertederos y grandes centros penitenciarios, mientras reservan la costa y las zonas turísticas al turismo y a las élites económicas. Es hora de levantar la voz, de denunciarlo y de ser nosotros los que rijamos el destino de nuestros espacios estrella y que además generan actividad económica. No podemos permitir estar apartados en nuestra propia tierra.

En  Tamaimos 

 

 

Wladimiro RodriguezWladimiro Rodríguez Brito

El marco sociohistórico en el que nace la romería de San Benito era muy distinto al actual. En aquel tiempo eran totalmente entendibles las relaciones cercanas entre agricultores, ganaderos y el resto de la población. El obispo Domingo Pérez Cáceres era amigo de los ganaderos que tenían las vacas frente al Obispado, los conocía con sus nombres y apellidos. También existía relación estrecha entre los artesanos, entre empresarios y comerciantes, entre Iglesia y mundo rural. Había un entendimiento lógico, razonable, en una sociedad en la que no había una polarización entre lo urbano y lo rural, como la que tenemos en estos momentos.

En La Laguna y San Benito actuales, indudablemente tenemos más coches, más consumo. Vivimos trabajando con menos sacrificios y menos penurias que las que tenía una parte de la población hace 70 años. Pero hemos roto una sociedad, y la duda que se plantea es cómo armonizar el territorio y su gente.

Hay una ruptura entre el mundo rural y el urbano, con una agresividad que parte desde el segundo hacia el primero, en la que, entre otras cosas, no hay un lugar donde tener las vacas, no hay lugar para los ganaderos, no hay lugar para que cante un gallo de madrugada en la mayor parte de zonas de La Laguna y de Canarias.

Hay una ruptura en un planteamiento urbanita, anacrónico, porque la modernidad, el progreso, no puede estar reñido con el mundo rural. Creo que tenemos que plantearnos desde la escuela y los medios de comunicación, una sociedad que armonice, que acerque lo rural y lo urbano, que dignifique lo rural, que no es sinónimo de un pasado anacrónico, sino que es parte de un presente y un futuro.

Por ejemplo, las vacas, el estiércol, la carne, la leche, las seguimos necesitando. No podemos entender ahora que haya una agricultura ecológica sin ganadería, por eso es encomiable que sea La Laguna el mayor municipio agroganadero de Canarias.

En este momento solo tiene más vacas que La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria o Agüimes, siendo la ciudad de los adelantados la tercera en cabaña bovina. Pero es el primero en ganaderos con vacas que comen pasto de la tierra, y en la relación entre agricultura y ganadería seguimos teniendo un sector muy importante.

Y aquí cabe el tema del arrastre, el tema de los planteamientos que se están haciendo desde una lectura urbana desfasada, en la que consideran que hay maltrato animal cuando practican el arrastre o cuando tiran de una carreta. Hay que decir que no hay maltrato animal, que eso es parte de la domesticación y del manejo que hacen los ganaderos de sus animales, y que es un deporte, que es normal que los ganaderos presenten en sociedad su mundo, su cultura, su economía, su relación con esto. Los que cuidan los animales con sol, viento y granizo, tienen derecho a la fiesta con sus animales.

Por lo tanto, nosotros tenemos que felicitar a los muchachos que, en vez de comprarse una moto, se compran una yunta de vacas, y participan con los ganaderos en las fiestas de nuestros pueblos, mostrando a los pequeños que la leche no viene de la nevera, y que las vacas son de verdad y no de cartón.

No es casual que sea La Laguna la que tenga más del 40 % de las vacas de Tenerife, por lo que creemos que hay que hacer un esfuerzo de acercamiento entre los ganaderos y la sociedad urbana, no para volver a poner las vacas en la calle San Agustín, pero sí para practicar la tolerancia, ya que no puede ser que en estos momentos se denuncie como maltrato animal el narigón de una vaca o un toro, un animal que pesa 400 o 500 kilos, y sin embargo, veamos con naturalidad que nuestros jóvenes se pongan un piercing en la nariz.

No es vendible, ni entendible, que en un país como Holanda, haya un millón de vacas en 7.000 Km2, y que aquí en Canarias tengamos menos de 40.000, que en muchos casos están denunciadas y en conflicto con las leyes. Por lo tanto, las leyes tienen que adaptarse a esta realidad.

Esto no es una competencia municipal, pero si entiendo que el Ayuntamiento de La Laguna está trabajando en este momento, con su nuevo Planeamiento, tratando de gestionar, e acercar que en Canarias un gallo pueda cantar de madrugada y que no sea denunciado, que no queramos a las vacas en la Mesa Mota o en Lomo Largo, y que las estemos, de alguna manera, denunciando en nombre de unas leyes que hemos hecho totalmente desfasadas.

Por lo tanto, este planteamiento de San Benito, este acto religioso y festivo, también ha de ser de lucha y de reivindicación. Honremos a Pedro Molina, que nos dejó como compromiso la potenciación, la dignificación social y económica del mundo rural en armonía con el urbano, que son totalmente compatibles, y que no se puede entender un futuro de esta tierra separando ambos mundos.

Si hoy hay vacas en Santander o en Asturias, junto a los centros culturales o los centros urbanos, aquí también pueden haber vacas, y tenemos que defender que las haya, que se acerquen los jóvenes al mundo rural, y que las tierras abandonadas se puedan volver a cultivar o a pastar, y que se potencie que haya un acercamiento entre los recursos naturales, es decir, nuestro suelo, nuestra agua, nuestra agricultura y nuestros jóvenes.

Esta imagen es la que tenemos que rescatar, incorporar, dignificar en eso que se le atañe a San Benito, en los conventos, en la Edad Media, como el tema agrario, el tema del acercamiento entre el ser humano y el manejo de la tierra, el ser humano y la agricultura y la ganadería, que eran elementos básicos ayer y lo siguen siendo hoy. Pues en palabras de Pedro Molina: "El mejor cuidador de la tierra es el que la cultiva".

En esta Laguna del siglo XXI en la que nos toca vivir, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, necesitamos ver cómo acercamos los jóvenes al campo, a la ganadería, a la economía y a la naturaleza, y eso es posible si hacemos una labor para dignificar el mundo rural económica, social y culturalmente.

Creemos que, en ese marco, el ayuntamiento está trabajando y está valorando que en el nuevo planeamiento que tengamos, tienda puentes entre lo urbano y lo rural, se acerquen no solo físicamente, -puesto que eso es un hecho que ocurre ya-, sino que no sigamos utilizando la cinta métrica para estar excluyendo, denunciando, judicializando la vida de nuestros ganaderos y nuestros agricultores. Necesitamos que la cinta de medir se aplique con criterios de un país como Holanda, no con criterios burocráticos, que en muchos casos están para separar, alejar, pleitear y crear conflictos con nuestros jóvenes, con nuestros ganaderos, con nuestros campesinos.

No esperemos a otra crisis como la de 1948 para tomar medidas. Hay que volver a labrar gran parte de la tierra, y volver a entrar en las mentes y los corazones de muchos de nuestros jóvenes, y de los menos jóvenes, sobre el mundo rural, su dignificación, su economía y su paisaje, como parte que ha sido de La Laguna, de esa que hemos estado comentando, en la que convivía lo rural y lo urbano sin tensión.

Dignifiquemos lo rural, lo tradicional, que también siembra y cosecha un mañana más sostenible social y ambientalmente.

Noemi Santana

oemí Santana“Si yo hiciera mi mundo, todo sería un disparate, porque todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es no sería y lo que no pudiera ser, sí sería.” (Alícia en el País de las Maravillas) 

En el trastorno llamado desrealización la persona que lo padece experimenta el mundo o el entorno como si fuera extraño e irreal, como si estuviera dentro de un sueño. Puede percibir alteraciones en la forma y el tamaño de los objetos y la gente le puede parecer extraña o desconocida. También puede aparecer una alteración en la sensación subjetiva del paso del tiempo. 

Fernando Clavijo y su gobierno parecieran afectados por este y otros trastornos. Nos invade la sensación, en demasiadas ocasiones, de que nuestro presidente tiene problemas de ubicación, espacio, tiempo y, en general, de percepción de la realidad. 

En primer lugar, cuando vemos cómo ignora por completo los problemas reales que padece una gran mayoría de gente de Canarias. Hace casi un año conocimos el dato de la vergüenza: la tasa Arope que indicaba que el 44'6% de la población canaria vive en riesgo de pobreza y exclusión social. La respuesta de nuestro presidente en un pleno monotemático sobre el tema fue sorprendente: discutir los datos, no el problema. 

Lo mismo ocurrió cuando le preguntamos en sede parlamentaria (esa en la que, por cierto, cada vez pasa menos tiempo, apenas una hora cada 15 días) por el dato de que Canarias era una de las regiones de Europa donde había mayor preocupación por los casos de corrupción y enchufismo. Su respuesta fue por la misma línea: discutir el estudio en que se basaba la información. 

Pero, sin duda, lo más hilarante de estos últimos meses de legislatura fue cuando le preguntamos por la corrupción y nos respondió con el ya famoso “la corrupción en Canarias es inexistente”. Lo dicho, el problema en la percepción de la realidad es más que preocupante.

La desubicación se manifiesta en hechos sorprendentes, como que nuestro presidente ejerza en ocasiones funciones de ministro de Defensa ( visitando tropas españolas en el extranjero) o de cortesano ( acompañando a los Reyes en sus viajes por Estados Unidos), o incluso de comercial de grandes hoteleras, visitando toda feria de turismo habida y por haber. 

Pareciera que no comprendiera que sus funciones fundamentales no son las representativas (que también), sino las ejecutivas. 

Dice la Constitución española que el Rey tiene solo funciones representativas, que “reina, pero no gobierna”. Pareciera que en Canarias, más que presidente tenemos otro Rey: aparenta, pero no gobierna. Su última función este verano es una de las más preocupantes: hacer de lobbista de grandes multinacionales de los videojuegos. Su defensa exacerbada de los e-sports da mucho que pensar. Y para mal. 

El trastorno de desrealidad es grave también cuando la mente de nuestro gobernante se imagina que hace cosas que en realidad no hace. Eso ocurre sobre todo con la inversión en investigación y desarrollo, que baja en los presupuestos y sube en su imaginación. O también con la apuesta por las energías renovables: en la realidad se apuesta por el gas, en su mente apostamos por las energías limpias. Grave, muy grave. 

En resumen, y hay un dato claro por encima de todos que demuestra la realidad del Gobierno de Canarias: llevan más de 3 años y solo han sacado adelante una ley de calado: la del suelo. El resto: humo, reuniones y fotos. 

Ante esto, no hay mejor terapia de choque para la desrealidad de un gobernante, que las urnas. 

2019 es un año clave para Canarias. Nos jugamos seguir en la parálisis o movernos hacia algún lado. O seguir igual o cambiar. Seguir la senda de otros lugares, como Castilla-La Mancha (donde, con un gobierno PSOE-Podemos se ha podido sacar adelante una Renta Mínima Garantizada) o como Baleares (donde se aprobó una ecotasa de gran éxito, que ha permitido repercutir el beneficio del turismo en la población). 

Pero toda mejora pasa por un punto clave: Coalición Canaria no puede seguir gobernando esta tierra. Han sido un palo en la rueda que no ha permitido avanzar a Canarias. 

Ya han tenido demasiadas oportunidades y el resultado ha sido nefasto. Tienen que salir del gobierno. 

Y para que eso ocurra, lo hemos dicho y lo diremos por activa y por pasiva: hace falta un Podemos Canarias fuerte. Porque somos la única garantía de que haya un gobierno de coalición sin Coalición. 

Otros partidos parece que sufren de otro tipo de trastorno: el síndrome de Estocolmo. A pesar lo mal que les ha ido, insisten en querer seguir gobernando con Coalición. 

Esperamos que las urnas les dejen claro que el cambio en Canarias no solo es necesario: es imparable.

Ivan SoumiIván Soumi

 “Si hay complejo de inferioridad, hay pueblo colonizado” [1]

Se llama Pablo González Batista. Lo encuentro el martes 17 de julio presentando Hoy por hoy (minuto 05:20), programa matutino de una conocida radio española. Ahora sesea, ahora aspira las eses, ahora no, ahora sí, después otra vez no, y así todo el rato. Resulta penoso escucharlo. Penoso y descorazonador. Inmediatamente queda claro que Pablo González Batista, periodista radiofónico, tiene un problema: malgasta sus energías en imitar (mal) un dialecto que no es el suyo. Tras una breve búsqueda encuentro su ficha profesional en RTVE. Empieza así: “soy canario”.

Esaú Hernández también es periodista y canario. También tiene otro rasgo en común con su compañero González Batista: imita el castellano. Antes de seguir, aclaro que no hay necesidad de envenenarse: esto no es ni puede verse como un ataque personal absolutamente contra nadie. Hernández y González Batista son sólo dos ejemplos aleatorios de los muchos que se dan todos los días de todas las semanas de todos los meses en numerosos periodistas y profesionales canarios de todo tipo que tengan en la lengua una herramienta de trabajo. No tengo absolutamente nada que reprocharles como profesionales. Lo que cuestiono –y rechazo– es que se asuma como normalidad forzar las eses de manera estúpida en televisión y radio, imitar el acento de Valladolid o recurrir a la expresión escrita castellana.

Las preguntas que quiero plantear abiertamente a tanto imitador son: ¿qué ventaja creen conseguir emulando el castellano? ¿Por qué decir “no lo veis” es mejor que “no lo ven”? ¿Qué es lo que lleva a periodistas interesantes y prometedores a someterse al ridículo absurdo de ponerse a imitar el español mesetario? Las posibles imposiciones del cliente o empleador pueden explicar algunas de las situaciones, pero no todas. Por eso me parece ineludible plantear el concepto de racismo cultural [2].

Todos los pueblos que han sufrido colonialismo, y el canario ocupa ahí su lugar, se han visto sujetos a un proceso de inferiorización necesario para hacer prevalecer la idea jerárquica de superioridad de los colonizadores, ya que “lógicamente no es posible someter a la servidumbre a los hombres sin inferiorizarlos” [3]. Esa servidumbre, esainseguridad inducida, ese complejo de inferioridad se consiguen mediante un racismo cultural más o menos encubierto, que en el caso canario hoy tiene una de sus manifestaciones más visibles en la estigmatización de la modalidad canaria del español.

La inferiorización pasa necesariamente por promover e imponer la modalidad castellana como variedad prestigiada y superior. La modalidad canaria, toda nuestra cultura, es inferior, sencillamente. Poco legítima. Este racismo cultural lo sufrimos a diario en la escuela, a veces de manera brutal, a veces de manera más insidiosa; en los medios de comunicación de manera igualmente brutal o sibilina, y en cantidad de situaciones más o menos cotidianas de inferiorización. Desde la ausencia de modalidades no castellanas en la televisión española, pasando por el indignante pastiche que usan en sus locuciones las televisiones con programación canaria, la denigración constante del español de Canarias que practica esa desgracia que es el programa “En clave de ja”, hasta escuelas de actores y actrices de Madrid que “neutralizan y corrigen acentos al castellano”, específicamente el canario o el andaluz. No enseñan habla castellana para interpretar en los escenarios. Corrigen y neutralizan acentos. Racismo cultural en toda su miseria.

A este desprecio constante se añade que el español de Canarias es uno de los elementos que más nos diferencia, uno de nuestros principales rasgos definitorios. Basta abrir la boca para que nos cojan al vuelo: no somos hablantes castellanos. Para escapar al estigma, para contrarrestar esa inferiorización constante que hemos acabado por identificar con casi todo lo que nos diferencie, muchos canarios se dedican a emular el castellano para tratar de igualarse, para no quedar en evidencia y reclamar algo de ese prestigio que el centralismo reserva sólo para sí. Confrontados con el problema –dígase claro: imitar un dialecto ajeno es un problema– lo solemos negar. Huimos de él alegando una pretendida libertad de hablar como nos dé la gana o invocando una supuesta evolución del idioma que no resiste un somero análisis lingüístico de la realidad del español.

Sí. Expongo y mantengo que seguimos sometidos a un sistema racista no biológico que socava nuestra expresión cultural y coarta todo desarrollo cultural digno de ese nombre. Los pocos ejemplos de lo contrario son excepciones heroicas a la regla. El vosotrismo y la castellanización forzada que tantos canarios han asimilado como formas de expresión son sólo una de las múltiples manifestaciones de la erosión. Nada hay tan íntimo para la persona como su forma de hablar. Si asumimos como inadecuada hasta la manera en que dialogamos internamente con nosotros mismos, nos estamos rechazando. Nos autonegamos. Y quien se autoniega no puede considerarse psicológicamente sano.

Dice Humberto Hernández, presidente de la Academia canaria de la lengua, que “hay que eliminar ese complejo de que nuestra modalidad lingüística es inferior”. Aplaudo la labor de la ACL, pero con semejante tibieza en los planteamientos se reduce ella misma a la inocuidad. ¿Cómo cree Humberto Hernández que podremos eliminar nada si hasta la propia Academia se limita a deplorar el síntoma tímidamente, frente a periodistas, cultura, radio y televisión vehiculando la inferiorización y con el sistema educativo en la inopia? La Academia y todos hemos de perder de una vez el miedo. Hay que atacar no el síntoma, sino la raíz del problema sin miedo a polemizar, a llamar las cosas por su nombre. Porque la raíz del problema está en el sistema de racismo cultural encubierto en el que continuamos insertos. Mientras no empecemos por señalar, analizar, debatir y discutir la discriminación cotidiana del español de Canarias, expresión del racismo cultural, ya podemos clamar y lamentarnos que no estaremos sino poniendo paños calientes.

[1] FRANTZ FANON: Piel megra, máscaras blancas
[2] ÁNGEL SÁNCHEZ: “Una lectura canaria de Frantz Fanon”, en Ensayos sobre cultura canaria
[3] FRANTZ FANON: Los condenados de la tierra

Antonio MoralesAntonio Morales

Las enormes posibilidades que tenemos los grancanarios de hoy en comparación con la mayor parte de las etapas históricas que nos ha tocado vivir se agrandan si conocemos nuestro pasado y observamos la actualidad de forma integral. El conocimiento de nuestros recursos naturales, de la organización social, de la estructura económica, están condicionados por los procesos históricos que nos han conformado. Y sin excluir ninguna etapa, porque somos un pueblo definido por los acontecimientos anteriores y posteriores a la conquista. Y este conocimiento no puede quedar reducido a minorías estudiosas sino que debe conformar el saber común de todos los canarios.

El pasado 27 de junio, en compañía del arqueólogo insular Javier Velasco  y de Carlos Ruiz, Consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, participé en la presentación de “Gentes, tiempos y lugares”, el primer volumen de una colección divulgativa –“La isla de los canarios”- sobre el pasado prehispánico de Gran Canaria. Nuestra isla posee una riqueza arqueológica y etnográfica que desborda las previsiones que se hicieron hace muy poco tiempo. Los últimos descubrimientos así lo confirman y nos avisan los especialistas de que no puede darse por cerrado el capítulo de nuevos hallazgos significativos. Es un periodo de esperanza, pero también de compromisos porque los nuevos descubrimientos obligan a toda la sociedad, y a las instituciones que la representan, a culminar procesos de reconocimiento, conservación, protección o divulgación de nuestro patrimonio y de nuestra historia.

Esta publicación nace desde la conciencia de que esta riqueza histórica nos define como pueblo, nos dignifica como sociedad y nos revaloriza en el diálogo multicultural que debemos entablar en la comunidad investigadora y académica. La elección de “La isla de los canarios” como título para esta nueva colección editorial del Cabildo de Gran Canaria, así como del volumen que la inaugura, responde a unos motivos muy concretos: en primer lugar pretende reivindicar el término canarios, como el etnónimo que identifica a esas gentes, mujeres y hombres, que protagonizaron una parte de nuestra historia. No sabemos con certeza cómo se nombraban a sí mismos, pero no cabe duda de que se reconocían como parte de una colectividad única con identidad propia en el tiempo y en sus formas colectivas de expresión. En segundo lugar, se trata de un término generalizado en la tradición, en las fuentes escritas y orales, en la toponimia… lo que ayuda a respaldar la idea de una identidad histórica configurada a lo largo de los siglos, con pleno sentido tanto si nos referimos a nuestro pasado, como a nuestro presente. Canarios, como etnónimo, es en este caso una fórmula de reconocimiento histórico desde el presente.

La isla de los canarios fue bastante diferente a la Gran Canaria que hoy conocemos, pese a lo cual todavía somos capaces de distinguir la huella de esos antiguos habitantes desde la costa a la cumbre, en todas las vertientes, en playas, roques y barrancos. Además del cerca del millar de sitios en los que, según los inventarios arqueológicos, pueden descubrirse testimonios dispares de la vida cotidiana de estas poblaciones, tenemos que pensar que, como ahora, fue una isla surcada por cientos de caminos que unían los diferentes asentamientos, y a éstos con los lugares en los que se pastoreaba o donde se encontraban los terrenos de cultivo.

Tenemos claro que se trata de un contenido apasionante. Por eso no resulta difícil justificar la necesidad de esta colección. Han sido tres las dimensiones que pretendemos atender. En primer lugar, queremos difundir y actualizar toda la valiosa información sobre nuestro pasado, que los trabajos arqueológicos en los últimos años han producido sobre  el conocimiento de la sociedad prehispánica de Gran Canaria. La mayor parte de estas intervenciones han generado no solo un volumen de datos de gran alcance, sino también el replanteamiento de muchas de las explicaciones planteadas sobre los antiguos canarios. No debe olvidarse que pese a que una parte de esa información ha sido objeto de publicación en ámbitos académicos, otra no menos importante permanece inédita en las memorias de intervenciones arqueológicas. En cualquiera de los dos casos, su llegada al público general o a los docentes de educación primaria y secundaria es muy limitada, lo que reduce la difusión de los últimos descubrimientos.  

En segundo lugar, es notoria la cada vez mayor demanda de información sobre nuestro patrimonio arqueológico y los antiguos habitantes de Gran Canaria, como así se manifiesta, por ejemplo, en la cuantiosa asistencia de público a las actividades (charlas, visitas, etc.) organizadas desde la Consejería de Cultura, el éxito editorial de la Guía Arqueológica de Gran Canaria o el número de visitantes que acuden a los yacimientos arqueológicos habilitados para ello. Aunque muy difícil de cuantificar, a la luz de esta tendencia, es muy significativa la demanda ciudadana de publicaciones “no-expertas” sobre estas cuestiones  que, además, ofrezcan visiones accesibles, actuales y rigurosas de esta realidad histórica.

 Y en tercer lugar, queremos paliar la ausencia de materiales divulgativos actualizados  sobre este periodo de nuestro pasado. Nos preocupa, que sobre todo, en el plano educativo, ni el personal docente ni el alumnado cuente con referencias suficientes sobre esta materia. La colección “La Isla de los canarios” quiere convertirse, también, en un instrumento educativo, que pueda servir de base para la elaboración de materiales didácticos para su desarrollo en el aula o en las visitas a enclaves arqueológicos. Los manuales docentes necesitan de una actualización en los contenidos relacionados con el pasado prehispánico de Gran Canaria y sobre los yacimientos arqueológicos de la isla. La incorporación de estos contenidos (historia y patrimonio cultural) es imprescindible en cualquier apuesta de futuro.

Por estas razones estimamos que era el momento más adecuado para afrontar la edición de esta colección editorial sobre los antiguos canarios. La colección quiere ser una apuesta decidida por la divulgación y el acercamiento de esa porción del pasado a todas aquellas personas interesadas en nuestra historia. Por ello, este número –escrito por el arqueólogo Javier Velasco, inspector de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Profesor Asociado en la Facultad de Historia de la ULPGC - aspira a ser el primero de una serie de trabajos que, de la mano de investigadores e investigadoras que conocen en profundidad cada uno de los temas, abordarán cuestiones particulares de estas poblaciones.  De aquí a diciembre tenemos previsto publicar los dos siguientes números. El número dos girará en torno al mundo de la agricultura, y estará firmado por un especialista en la materia, el doctor en Historia y docente en la ULPGC, Jacob Morales, y el tercero estará dedicado a la cultura funeraria, de la mano de otra especialista en este tema, la doctora, y también profesora de la ULPGC, Verónica Alberto.

El resto de la colección, hasta, al menos, 12 libros, se complementará con estos otros temas clave de la cultura de los antiguos canarios: la producción de bienes artesanos y las herramientas que usaban en la vida cotidiana; la ganadería y los animales domésticos, la gestión de los rebaños y el aprovechamiento económico que se hacía de ellos; la pesca y el marisqueo: la relación con el mar a partir de las actividades económicas (pesca y recolección); religión y creencias: la importancia del cielo; el papel de la mujer en la isla de los canarios; las enfermedades más frecuentes, los accidentes y las violencias; la lengua escrita y la lengua hablada; la arqueología del contacto,  los hallazgos arqueológicos en torno a la conquista y colonización de Gran Canaria…

Y digo que al menos hasta 12 títulos porque probablemente no sean suficientes ya que, en la misma noche de la presentación del primer volumen, ya andaba el Director General  de Cultura del Cabildo, Oswaldo Guerra, uno de los muñidores de esta idea, pensando en nuevos temas a incorporar. Queda abierta, por tanto, la propuesta para tiempos venideros. Para la realización de este primer volumen se ha  contado con la colaboración del diseñador y artista Agustín Caballero Casassa, que no solo ha maquetado el libro sino que ha trabajado digitalmente algunas de las fotografías en las que ha reconstruido algunos escenarios para ofrecernos una representación lo más cercana posible a los tiempos de los antiguos canarios. También ha aportado alguna obra plástica de su propia cosecha. Es además el diseñador gráfico de toda la colección.
Como señala el autor en la introducción de este primer volumen: “Cuando hablamos de la isla de los canarios, hemos de imaginar un ámbito territorial que esta colectividad no solo identificó con ella misma, sino que constituyó parte indisociable de su identidad histórica de su definición como colectivo. Quizás la frontera natural que suponía el mar ayudó a reforzar esta idea de patria”. Una idea a la que no debemos ni queremos renunciar. Profundizar en ella y en los elementos históricos que la han hecho posible es la mejor manera de construir el futuro que pretendemos.     

Creo que compartimos una buena noticia y este tiempo de verano es una ocasión excelente para acercarnos a este primer volumen de la colección. Estoy seguro de que sentirán la misma emoción y satisfacción intelectual que he disfrutado yo. 


Antonio Morales Méndez

Presidente del Cabildo de Gran Canaria 

 

Mila Hormiga 2Mila Hormiga

En una conversación entre profesionales del ámbito sanitario, las compañeras debaten sobre las pretensiones del Gobierno y la Consejería de Sanidad en su gestión. Los últimos datos ofrecidos, en los que aseguran que la lista de espera se ha reducido en un 5%, no saben ni de dónde los sacan. Desgraciadamente, este no es un tema nuevo de conversación, lleva debatiéndose muchos años, demasiados; Si médicos y médicas tienen cupos de 1.500 pacientes en Atención Primaria, llegando a atender en un solo turno a más de 50 personas, ¿cómo se puede ofrecer un servicio decente cuando tienes 6 minutos por paciente? La Atención Primaria es la encargada de la prevención y promoción de salud y con esos cupos sólo pueden dedicarse al asistencialismo, puro y duro. He ahí el primer gran problema.

Miles de personas en las islas han optado, cansadas de que jueguen con su salud, por pasarse a la sanidad privada porque ya no pueden más: “Solo de pensar lo que hubiera tardado la sanidad pública en detectarme la hernia, me sale otra”. Desde el año 2009 hasta el 2015, los servicios sanitarios de Canarias han sido los peores de toda España y estos últimos tres años han ganado por goleada, son oficialmente los peores. No sé qué pasa en esta tierra, que solo batimos récords turísticos y de miserias sociales.

Según los datos de la propia Consejería de Sanidad, presidida por el ex-gerente de uno de los hospitales privados más importantes de Canarias, no lo olvidemos, casi un 34% de las intervenciones quirúrgicas se realizan fuera del Servicio Canario de Salud, pagado con fondos públicos. El archipiélago es, según datos del Ministerio de Sanidad, la comunidad autónoma donde más tiempo se espera para una intervención quirúrgica o para una consulta del especialista. Y, si es cierto que han mejorado esas listas de espera, pues esperamos que las publiquen, por especialidades. Podemos ya ha exigido en varias ocasiones al Gobierno de Canarias que sea transparente, que publique aquello que promociona con datos oficiales de una vez.

Y no lo decimos nosotros, los y las profesionales, tras la publicación de estos datos, calificados como “campaña de marketing”, han visto en la falta de transparencia en estas listas de espera un trasfondo muy turbio. No olvidemos que se ha logrado recurriendo a medios privados con financiación pública. Esto alarga el deterioro del sistema público. Están potenciado con dinero público el negocio de la sanidad privada.

Las derivaciones a la sanidad privada han aumentado con un descaro desmedido y, ¿para qué?, ¿acaso ha mejorado la atención? La gente sigue sufriendo las listas de espera para intervenciones, los meses para una consulta con los profesionales especialistas y sobre todo, un empeoramiento de su salud. Los y las profesionales denuncian las citas para el 2021 y esperas quirúrgicas de mucho más que entre 90 y 150 días (tiempos máximos de acceso garantizados según patología).

¿Cómo juegan así con la vida de la gente? El presupuesto de la comunidad autónoma para la Sanidad en 2017 invirtió 270 millones de euros en la sanidad privada, solo por detrás de las grandes urbes como son Cataluña y Madrid. Es una vergüenza ver cómo aparcan las ambulancias públicas en los hospitales privados para que los pacientes sean atendidos y luego ese mismo paciente se deriva a la pública.

Faltan especialistas y no se cumplen los ratios de profesionales sanitarios en estas islas. No se invierte en infraestructuras desde hace muchos años. La solución que pasa por la privatización del servicio no mejora en nada el futuro de la sanidad pública, si no se invierte y mejora lo público es la gente la que al final, sale escaldada. ¿Cuándo lo entenderán? Nunca se ha hecho ningún estudio para saber si realmente sale más barato derivar a la concertada en vez de invertir en infraestructuras y contratación de personal. No se hacen políticas sanitarias a largo plazo. Podemos Canarias pedirá este estudio que seguro saca los colores a más de un político que actualmente se beneficia directamente de los conciertos sanitarios.

El índice de satisfacción de la sanidad es un 5,2 de 10 y, aun así, un tercio de quienes tienen seguro privado prefiere, aun pagándolo, ir ala sanidad pública. Porque se saben mejor atendidos, porque saben de la calidad de los y las profesionales en la pública.

Los trabajadores y trabajadoras de la privada sufren las miserias de este sector que estamos financiando, gracias a las acciones del gobierno en minoría de Coalición Canaria. Los profesionales sanitarios de la privada se encuentran en una precariedad extrema, por ejemplo con enfermeras que cobran 800 euros y profesionales de Rayos que cobran 900 euros. ¿Y esta vergüenza que está pagando y permitiendo el señor Baltar? ¿Qué pasó con la nueva ley de contratos públicos, que se supone lucha contra la precariedad laboral, más aun en la subcontratación?

Los profesionales del sector reciben menores retribuciones, en ambulancias se obliga a los trabajadores por parte de las empresas con conciertos, a estar como autónomos, pagándose hasta los uniformes. Y el propio TSJC reconoció la laboralidad de las relaciones en un pleito que ha involucrado a seis empresas privadas y al Servicio Canario de Salud por permitirlo. Ya está bien.

Se ríen de la gente. Se ríen de los pacientes y de los profesionales trabajadores del sector. Ya está bien señor Clavijo, el próximo curso abrirá usted la campaña electoral para ser reelegido, la verdad que tiene mucho ego si después del desastre de gobierno que ha dirigido se cree con posibilidades de hacer una segunda parte. Pero mire, aproveche esa campaña y mejore la atención sanitaria de los canarios y canarias, hágalo al menos para sacarle el rédito electoral.

Consejera de Podemos en el Cabildo de Tenerife