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Intersindical en el Día de la bandera canaria

Chema Tante 1Chema Tante

Torra y Sánchez hablan. El Malinche Rivera y La Lozana Andaluza relinchan

"He visto a un presidente que escucha, que toma notas" (Torra, de Sánchez)

Sepa, quien no lo sepa, que quien esto escribe es independentista canario. Porque defiendo el derecho de autodeterminación de todo pueblo y porque creo que la única salvación para estas islas es que su gente decidamos sobre nuestros propios intereses. Pero también creo en la democracia y en que deben ser respetados todas las opiniones, todos los sentimientos. Y ello, en la más absoluta paz, sin ninguna violencia.

Por eso estoy privado por la noticia de que al fin, los dos presidentes, Sánchez y Torra, se han reunido y han conversado. Por cierto, Torra, por mucho que el fatuo Poamres, Pomarés o Pómares se empeñe en la ignorancia de llamarlo Torrá desde la SER.

Torra y Sánchez han conversado. Aunque sea para comprobar lo alejadas que están sus respectivas posiciones, pero ese es el principio del entendimiento. Quizá, solo quizá,la independencia catalana esté muy lejos. Pero a lo mejor la consulta o como quieran llamarlo, no lo esté tanto. Ya veremos, porque, como dice Torra, la ùnica solución a los problemas políticos, es votar.

Pero, de momento, a mí me basta con que se pudiera recuperar la situación de convivencia que el inmundo partido mal llamado popular destruyera con su intolerancia, utilizando perversamente para ello al sistema judicial de este estado de derecha. Un sistema judicial que, de manera parecida a lo que le ocurre al brasileño, está poniendo al aire sus miserias. Hay que insistir en esto. El único culpable de esta crispación, de esta fogalera que se ha armado entre el soberanismo catalán y el fanatismo centralista español ha sido ese partido corrupto llamado popular, con la entusiasta colaboración de la extrema derecha, de la ciudadanería y los fascistas reconocidos, de VOX y la Falange.

A mí me basta con que empiecen a entenderse los varios millones de personas que quieren la República catalana y los otros millones que no la quieren. No sabemos cuántos son, de una parte y de otra, porque no dejan hacer una consulta democrática, pero todas estas personas tienen  que entender que el soberanismo va desaparecer a base de leña, prisión y vejaciones; y que al unionismo, hay que convencerlo, no vencerlo a las malas.

Por eso, también es muy satisfactorio escuchar las palabras de Meritxell Batet, que va a presidir la Comisión Bilateral España-Cataluña: "Hay mucho que hablar sobre el autogobierno". Eso es. Mucho que hablar y mucho que hacer.

Y no olvidemos otro de los motivos de satisfacción que despierta que al final Torra y Sánchez abandonen los improperios y empiecen a hablar. Las hordas Pperas y ciudadaneras se está subiendo por las paredes. Sobre todo, regocija escuchar los venablos envenenados que largan el Malinche Rivera y La Lozana Anadaluza Arrimadas, a coro con sujetos como Casado o Hernando o la inefable exvirreina Soraya SS, con sus visajes malcriados, cuando se habla de entendimiento. Relinchos y rugidos y visajes muy de esperar, porque para ambos partidos, el Pp y Ciudadanos, cada escalón que se remonte en la convivencia, es un punto que pierden en sus argumentos del rencor y la intransigencia.

A ver si ahora empieza a recuperarse la cordura, empezando por la liberación de personas presas y exiliadas por su opinión.

Si. Estas son muy buenas noticias. Aunque no lo entiendan las turbas del "a por ellos".

Sin titulo copiaEmilio J. Armas Ramírez

Decía María Montesori que “Una prueba de lo acertado de la intervención educativa es la felicidad del niño”.

Y no puedo estar más de acuerdo con ello. De ahí que no me muestre en desacuerdo con convenir unos parámetros que, a modo de orientación,  ayuden a establecer la cuota adecuada de trabajo que el alumnado deba realizar en casa y, por qué no, también en el centro educativo. En este sentido, toda actividad debe cumplir una serie de condiciones para que realmente pueda considerarse educativa. Desde contribuir al logro de las competencias de la etapa, hasta el fomento de valores sociales positivos, pasando por un uso equilibrado de medios audiovisuales y tecnológicos. Por poner un ejemplo, internet es, sin duda, una fuente de recursos interesante, sin embargo, cualquier trabajo carece totalmente de valor educativo si fuera realizado exclusivamente a partir de información recopilada en la red sin mayor proceso de elaboración como, por ejemplo, un trabajo de campo en el entorno del propio alumnado, una investigación en la biblioteca pública o la del propio centro educativo.

Del mismo modo, que un niño o adolescente practique actividades lúdicas, incluyendo pasar un rato con determinados videojuegos, puede ayudarle al logro de las competencias antes mencionadas de manera más grata sin que el esfuerzo que tenga que realizar le resulte tedioso. Esto es lo que cualquier buen docente trata de fomentar con determinadas actividades lúdicas y deportivas dentro y fuera del aula. Curiosamente, se ha llegado a criticar a algún centro por el alto número de salidas extraescolares que tiene el alumnado a lo largo del curso. ¡Como si sólo se pudiera aprender entre las cuatro paredes de un aula! Igualmente, se ha criticado, a mi juicio en exceso, el hecho de que el alumnado lleve algunos deberes para repasar en casa lo aprendido en clase, cuando en realidad, la mayoría de las veces se trata de actividades que buscan contrastar lo aprendido en clase con la propia experiencia vital del alumnado.

El problema estriba en que, para ello, es necesario salir del cuarto de la Play Station y pasear un rato para, simplemente, reconocer algunos tipos de flores que hay en el parque del barrio, o algo similar y, claro está, quitarle la Play a un adolescente -también a muchos niños- puede ser tan difícil como apartar a un yonqui de la droga. De  ahí que a uno se le ericen los pelos cuando oye a la Consejera de Educación y al propio Presidente del Gobierno intentando justificar que los e-Sports entren en los centros educativos. No estamos hablando de “Aprender jugando con Pipo” u otros muchos videojuegos que, además de divertir, educan. Estamos hablando de ligas puramente competitivas, donde valores como el trabajo colaborativo o, incluso, la educación para la paz o la igualdad quedan en segundo o tercer plano. Si alguien tiene alguna duda no tiene más que entrar en el canal e-Sports de cualquier plataforma digital para que vea como gran parte de ellos tienen como objetivo principal la violencia per se. ¿Son éstos los valores que queremos fomentar en la escuela? ¿Es éste el modelo de sociedad que queremos para el futuro?

Por otro lado, aseverar que los e-Sports son una práctica muy extendida entre la infancia y la adolescencia y, por tanto, debemos introducirlos en la escuela para que el alumnado se sienta, así, más cerca de ella es una justificación tan peregrina como pretender acercarlos celebrando un macro-botellón en los institutos cada viernes por la tarde o permitir que los adolescentes fumen porros en el recreo. Luego podríamos impartir unas charlas para convencerles de lo dañino que dichas prácticas pueden llegar a ser para su salud, ¡y asunto arreglado!

Creo que, esta vez, la Sra. Soledad Monzón y el Sr. Clavijo han ido demasiado lejos. Si querían hacer algo valiente e innovador los jueves de cuatro a siete, podrían haber sacado la religión del currículo escolar y ponerla en esa franja horaria. También podrían potenciar, dentro y fuera del horario escolar, las áreas instrumentales, los idiomas o la práctica deportiva. Pero meter en la escuela algo tan peligroso como los e-Sports, es una auténtica irresponsabilidad, un atentado contra la salud de la infancia y la juventud y, por supuesto, también contra el futuro de la sociedad canaria. Por no hablar del desprecio que la ocurrencia supone hacia toda la comunidad educativa, que llevamos años pidiendo más recursos para la Educación Pública y lo único que recibimos son evasivas para no cumplir con la Ley Canaria de Educación en lo referente a financiación, ratios, plantillas y atención a las NEAE y que, ahora, observamos con perplejidad como para patrocinar el macro-negocio de las ligas de videojuegos sí aparecen partidas económicas importantes y dotación para los centros educativos.

Resulta evidente que para este gobierno, atender las necesidades del alumnado que presenta más dificultad en su proceso de aprendizaje no es una prioridad puesto que prefiere invertir en un nuevo ‘soma’. Por lo visto, fútbol y religión ya no bastan para mantener a las masas adormecidas y buscan un nuevo agente adictivo. Si además resulta ser muy lucrativo, mejor.

Profesor de Enseñanza Secundaria e
integrante del Secretariado Nacional del STEC-IC

2Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias

El pasado jueves 28 de junio, el Grupo Editorial Sanitaria 2000 y su diario Redacción Médica reconoció, en la categoría de mejor consejero de los “XIV Premios a la Administración Sanitaria”, a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

El premio fue otorgado por un “prestigioso Jurado” formado por las destacadas figuras de la patronal sanitaria, y adláteres, siguientes: –Jesús Aguilar Santamaría, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. – Luis Campos Villarino, presidente de la Agrupación Mutual Aseguradora (AMA). – Fernando Carballo Álvarez, presidente de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (Facme). – Miguel Carrero López, presidente de Previsión Sanitaria Nacional (PSN). – Cristina Contel Bonet, presidenta de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE). – Ricardo De Lorenzo y Montero, abogado y presidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario. – Pilar Garrido López, presidenta del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud. –Modoaldo Garrido Martín, vicepresidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA). – María Luz López-Carrasco Méndez, presidenta de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). – Luis Mayero Franco, presidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). – Francisco Miralles Jiménez, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). – Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. – Francisco José Santolaya Ochando, presidente del Consejo General de Colegios de Psicólogos.

Como puede verse no hay ni un solo representante de la Sanidad Pública en el jurado que está conformado por la gran alianza corporativa que agrupa a empresas aseguradoras, empresas de informática y tecnología sanitaria, sociedades de gerentes y patronales privadas, representantes de la desacreditadas Organizaciones Colegiales, de  sociedades “más o menos científicas y académicas” y de los sindicatos corporativos.

Desde luego, para la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias, no hay nada más claro que exprese que para dicha alianza corporativa “Baltar es uno de los suyos” y que “lo está haciendo muy bien” y que para la Sanidad Pública Canaria constituye la más clara amenaza de que, si no lo impedimos con movilizaciones masivas, van a ultimar la privatización del sistema sanitario público, apoderándose de los enormes recursos económicos que se destinan al mismo, en Canarias de los 2.930 millones de euros del último presupuesto.

 

 

Pedro González CánovasPedro González

La idea de que la población envejecida del primer mundo necesita rejuvenecer con inyecciones de emigrantes del tercer mundo ha pasado a la historia. La población activa de los próximos años va a ser distinta. Ya, en muchas fábricas hay más robots que trabajadores. Este hecho plantea una nueva duda: ¿quién pagará las pensiones y los servicios sociales del futuro?

Cuando hablamos del futuro de la robótica estamos señalando los próximos 20 años, no hace falta ir mucho más lejos para tratar un asunto tecnológico en el que hoy se ponen todos los esfuerzos. De momento, el robot no paga impuestos; la patronal, pretende no mantener a las personas improductivas; y los estados ceden poder ante las grandes empresas, que pronto serán las punteras en robótica o estarán robotizadas.

En enero de 2017, la UE aprobó un informe sobre cuestiones relativas a la robótica, su impacto sobre el empleo y la relación con el ser humano; en resumen, la afectación social de la nueva revolución industrial. En el citado texto se insiste en la importancia de la protección de datos, ante una inteligencia artificial de imparable crecimiento. Sin embargo, parece que se asume el impacto que supone una nueva sociedad robotizada con fundamento consumista, donde los escalafones de consumidores (más acentuados que ahora) diferenciarán las clases sociales; aunque ya, hoy, en los países industrializados se puede apreciar este tipo de clases sociales diferenciadas por la cantidad y hábitos de consumo.

Mientras la carrera tecnológica de la robótica sigue adelante, ningún país o estado está en guardia para regular socialmente la inclusión social de la tecnología 4.0. Ni jóvenes ni ancianos estarán bajo el paraguas legislativo proteccionista de sus gobiernos, ante la pérdida de poder de éstos y la cesión de decisiones a los grandes capitales y su nueva revolución industrial.

A todas estas, ya se ha impuesto una normativa europea de protección de datos para no alimentar esa inteligencia artificial que trabaja exclusivamente para los mercados. Se hacen esfuerzos desmesurados para blindar fronteras: fomentando un improvisado proteccionismo, xenófobo, que olvidó aquella máxima de que hacía falta rejuvenecer la población activa para garantizar las pensiones, ayudas y servicios sociales básicos; y se prepara el campo para acoger a unos intrusos sociales que, realmente, estarán ahí para enriquecer a los ya enriquecidos y empobrecer a los más discriminados de la sociedad. Ya se han hecho públicos estudios que hablan de 5 millones de parados en los próximos años, solo en los 15 países más industrializados, debido a la revolución robótica; pero sin duda irá a más. 

Los flujos migratorios siempre han sido imparables; lo normal es que el ser humano huya de guerras y hambrunas en busca de mundos mejores. Pero también son imparables los avances tecnológicos y ahora toca la robótica. Aunque ¿está preparada alguna sociedad humana para gestionar una herramienta así? Somos conscientes de muchos reclamos de igualdad o equidad social, pero ¿existe alguna sociedad donde se haya conseguido una igualdad real.

 

Fco Javier Gonzalez Perez 4.2018

Francisco Javier González

¡Dios, qué gran personaje se ha perdido el teatro español! Autora de sus guiones, monologista, directora de escena y actriz dramática, poseedora de los más variados registros tonales que la hacen capaz de expresar desde la sorpresa a la ira, desde la mansedumbre a la indignación y hasta la decepción o el más triste y cruel desamparo, la inigualable farandulera que es nuestra –es un decir- Ana Oramas, se perfila como la más conspicua representante del españolismo coalicionero en las Cortes metropolitanas y privilegiada aspiranta a sucesora en la medianería colonial del afuchado Clavijo.

Estábamos acostumbrados a su tono meloso y acariciador, con frecuentes matices serviles, que mostraba cuando en España gobernaba la derecha más corrupta de la historia reciente, pero los registros tan variados de su última intervención frente al recién estrenado ministro español de Fomento, han causado verdadero asombro entusiasmado a sus incondicionales fans. Es una lección de maestría parlamentaria. Una pregunta, suave e inocua en apariencia, acerca del plazo de aplicación del acuerdo que, sobre la subvención del 75% a los billetes aéreos entre Canarias y España, habían alcanzado los nacionaleros de Nueva Canarias –apoyados por supuesto por los coalicioneros- con el PP y la subsiguiente contestación ministerial dando, como mínimo, un plazo de 6 meses para su aplicación efectiva desató toda la vena, dramática hasta el patetismo, de la diva lagunera.

El ministro trató de explicar que, a diferencia de la petición de NC del 2017 que posibilitó el 75% de subvención en los viajes interinsulares, en este caso, se había metido la pata por parte de NC y el PP, como firmantes de la enmienda transaccional a los presupuestos estatales españoles al introducir, en el enunciado de la enmienda, la coletilla de “se autoriza al gobierno” a establecer un nuevo porcentaje en la subvención al transporte aéreo entre la metrópoli y la colonia. Esa redacción implica que, para hacerla efectiva, el gobierno español –independientemente de su color o composición- tiene que “autorizar” la modificación, lo que conlleva un Decreto Ley con toda su parafernalia que conlleva su tiempo. La metedura de pata fue por parte de NC, que se limitó a reproducir la redacción de la propuesta que había presentado en 2017 para los viajes interinsulares, pero entones, luego, en la transacción de la enmienda con el PP gobernante, se suprimió la dichosa coletilla de “autorizar” al gobierno. Ahora, ya fuera por despiste pepero o por cálculo dilatorio premeditado del entonces gobierno Rajoy obligado a aceptar lo que le echaran para conseguir la aprobación del presupuesto, la coletilla siguió en la transaccional NC-PP.

Comenzó nuestra –es un decir- diputada con un perfecto acento que mostraba rabia contenida, diciéndole al bisoño ministro que, por su parte, mostraba la normal prepotencia propia del colonizador, “Señor Ábalos, he contado hasta diez para responderle” Con histriónica maestría y un desgaste físico en la gesticulación digno del mejor atleta, sacudiendo dedos, manos y brazos aislada o conjuntamente según conviniera a la expresión, largó airadamente, todo lo que le pareció adecuado, desde que “Esto es un derecho, esto no es un tema de perritas, como decimos en Canarias” por ser, según su criterio, “un asunto de vital importancia para los canarios”. En un alarde imaginativo mentó a “los miles de canarios”, entre estudiantes, padres y abuelos, que cree ella, que están esperando solo por la nueva subvención de 200 millones para comprar sus pasajes. El televisado cabreo de nuestra Ani se ha hecho viral en las redes y alimento de grandes titulares de una prensa isleña que ya Secundino tildaba de banal y asalariada.

Tras admirar su capacidad histriónica tengo que admitir que me hubiera gustado ver esa misma energía reclamatoria con los anteriores ministros de Fomento peperos que, desde 2012, han ido incumpliendo sistemáticamente sus compromisos contraídos con Canarias en materia de carreteras. De ese año 2012 ya el Tribunal Supremo español condenó al Estado a abonar a Canarias 138 millones de los recortes que introdujo sobre los presupuestos aceptados, milloncejos que aún estamos esperando. Los recursos judiciales a los saqueos estatales de 2013 y 2014 están pendientes de sentencia por el TS mientras que se están presentando los correspondientes a los ejercicios de 2015 y 2016. Entre todos suman cinco veces más de los 200 millones que motivan el cabreo de Ani. Espero que ahora que sus mentores de la derecha española no se sientan en los sillones ministeriales, nuestra –de nuevo es un decir- diputada revalide sus cualidades de eximia farandulera y le monte el número al caballero de Fomento, entendiendo que el transporte por carretera es, indudablemente, mucho más prioritario para el canario normal que el aéreo con España.

De todas formas, y puestos a pedir, ¿por qué no emplea la señora Oramas también un fisquito de esa volcánica energía en reclamar al gobierno colonial –y, por ende, a sus medianeros autóctonos coalicionados- acabar con los enormes niveles de pobreza en esta desgraciada patria canaria? Por si no se ha enterado hay circulando por estos mundos un informe de la denominada “Tasa AROPE” para 2017–siglas inglesas, que es la moda, de “At Risk of Poverty and/or Exclusión”- que mide el riesgo de pobreza y exclusión en una sociedad. Ese informe coloca a Canarias en el lugar más destacado por lo negativo del Estado en cuanto a pobreza y exclusión, con un 44,6% de nuestra población en ese riesgo frente al 27,9% del conjunto estatal ¡Casi 17 puntos por encima de la pobreza en España! De ellos, un 13,6% de canarios están en pobreza severa (ingresos por debajo de 342 euros mensuales), otra vez un 6,7 % más que los españoles en idéntica situación.

Más grave aún es el panorama si situamos la mirada sobre nuestra infancia. Según UNICEF el 49,4 % de nuestros niños están en esa situación de pobreza ¡otra vez 16 puntos por encima del 32,9% estatal y el DOBLE que la media europea! Eso significa que 150.000 menores canarios están en esa situación que, ignoro, si serán parte de esos miles de potenciales viajeros aéreos que contempla la señora Oramas. Puntualizando aún más. En Canarias, los menores en hogares con carencias materiales severas son un 12% de nuestros niños, 5 puntos superior al 7% de los niños españoles.

Podríamos seguir con otros muchos indicadores, pero solo con los reseñados los hechos me parecen mucho más merecedores del cabreo y el numerito histriónico de la diputada, que la demora en hacer efectivo el incremento a la subvención al transporte aéreo entre Canarias y España. Mejor dicho. Me parecen más que suficientes para que el señor Quevedo, la señora Oramas y sus conmilitones de CC-NC, comenzando por el afuchado Presidente Clavijo, reclamaran a voz en grito la INDEPENDENCIA para esta desgraciada y expoliada colonia.

Francisco denizPaco Déniz

Leyendo el esperado libro de Catherine Nixey "La edad de la penumbra", no he podido evadirme de la realidad, pues lo que ella descubre sobre el auge del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano a partir del siglo III d.C. guarda similitud con lo que barrunto. Es un libro esperado porque nos transporta al escenario-nexo entre la caída del Imperio Romano y la aparición de la Edad Media.

Ahora lo tengo más claro. La conversión al cristianismo del emperador Constantino a principios del siglo III d. C. hizo de esta la religión oficial del imperio romano. A partir de ahí se impone la destrucción del mundo grecorromano, de la filosofía, de la pluralidad religiosa, del arte, de los colorines, de Alejandría y su biblioteca, de Palmira. De hecho, si usted siempre se preguntó por qué todas las estatuas grecorromanas y su arquitectura están rotas y mutiladas o con cruces escarbadas, sepa que no es por el paso del tiempo, sino por el destrozo llevado a cabo por hordas cristianas (Parabolanos) envalentonadas que corearon algo parecido al “a por ellos” o “el novio de la muerte”. El asesinato de Hipatia, la mujer filósofa que defendió la biblioteca de Alejandría, y la primera destrucción de Palmira también es obra del movimiento cristiano, así como el exilio y la huida de la intelectualidad y las personas de costumbres desenfadadas. Solo en matemáticas, perdimos unos 1500 años de avances con la quema de tratados. Lo de Nerón fue una anécdota comparado con lo que hicieron las manadas de barbudos vestidos de negro que impusieron la cristiandad, la quema de libros, la delación, leyes mordaza y el asesinato de paganos. Casi nada. Sin embargo, lograron borrar, literal, esa historia para situarse en la posteridad como víctimas martirizadas, cuando el martirio formaba parte de su liberación.

La nueva religión oficial aprovechó para imponer un monoteísmo inaudito en aquellos tiempos, con una agresividad semejante al Daes actual, de hecho le cogieron la misma manía a Palmira y a la estatua de Atenea. Fue aquel un falangismo activo en la tarea de reescribir la historia dinamitando a martillazos la pluralidad, generando espirales de silencios y conversiones forzadas que recuerdan mucho a la ofensiva político-mediática derechista y recentralizadora. De los cientos de miles de volúmenes que quemaron los nuevos ciudadanos me duelen especialmente los de Plinio el Viejo, el que escribió sobre los antiguos canarios y la Mauretania de Juba. Hoy, muchas páginas en blanco de nuestra historia estarían llenas de luz. Pero ya saben, el fanatismo inauguró la penumbra, convirtió lo pagano en delito y celebró la ignorancia, ahora, con juras de bandera para civiles, vete tú a saber lo que celebran. Probablemente nada que no hayamos visto. No lo digo yo, lo dice Catherine Nixey. Léanla porfa.

 

POBREZA

 

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