Sin rodeos

 

Al final y tras echar cuentas, los conseguidores de euros en Madrid para invertir en Canarias, vuelven a ser burlados por el gobierno del PP, hecho este nada novedoso si repasamos lo ocurrido anteriormente por los ejecutivos de Zapatero y Aznar. Todo ha sido una suerte de campaña propagandística en la que sus actores pretenden sacar tajada electorera: los que dan, apareciendo comprensivos con Canarias, y los que reciben, proyectándose como los salvadores de la patria periférica. Ni lo uno ni lo otro: el gobierno español incumpliendo o dejando prescribir las cantidades prometidas, de las que ni la mitad son luego invertidas, y los de Coalición y Nueva Canarias, rascando financiación de los Presupuestos Generales del Estado para asfalto, o para subvencionar el transporte aéreo de unos ciudadanos que, mayormente, no viajan por no contar con recursos ni para comer. El culebrón entre el PP y los diputados Oramas y Quevedo para sumar mayoría con el PP y aprobar los PGE, causan rubor. Pese a tanto teórico maná inversor, aquí, en la colonia, la calamitosa realidad de la mayoría social que son los trabajadores, continúa inamovible y los servicios públicos del ciudadano siguen en caída, siendo, como siempre, los sectores económicos y empresariales especulativos los únicos beneficiados de estos miserables trueques y mercaderías.

 Al final y tras echar cuentas, los conseguidores de euros en Madrid para invertir en Canarias, vuelven a ser burlados por el gobierno del PP, hecho este nada novedoso si repasamos lo ocurrido anteriormente por los ejecutivos de Zapatero y Aznar. Todo ha sido una suerte de campaña propagandística en la que sus actores pretenden sacar tajada electorera: los que dan, apareciendo comprensivos con Canarias, y los que reciben, proyectándose como los salvadores de la patria periférica. Ni lo uno ni lo otro: el gobierno español incumpliendo o dejando prescribir las cantidades prometidas, de las que ni la mitad son luego invertidas, y los de Coalición y Nueva Canarias, rascando financiación de los Presupuestos Generales del Estado para asfalto, o para subvencionar el transporte aéreo de unos ciudadanos que, mayormente, no viajan por no contar con recursos ni para comer. El culebrón entre el PP y los diputados Oramas y Quevedo para sumar mayoría con el PP y aprobar los PGE, causan rubor. Pese a tanto teórico maná inversor, aquí, en la colonia, la calamitosa realidad de la mayoría social que son los trabajadores, continúa inamovible y los servicios públicos del ciudadano siguen en caída, siendo, como siempre, los sectores económicos y empresariales especulativos los únicos beneficiados de estos miserables trueques y mercaderías.

A la vista está y los hechos lo confirman: el sindicalismo como tal no ha podido superar aún su crisis organizativa especialmente evidenciada tras la singular ofensiva del sistema capitalista y sus agentes  para que las organizaciones de los trabajadores perdieran su brío y cohesión. Este hecho, no casualmente, aparece  acompañado de la implantación de un amplio número de medidas legislativas para multiplicar los beneficios empresariales mediante el extremo esfuerzo productivo de los trabajadores, la regresión en la calidad de empleo y la caída de salarios y de los derechos laborales. Pero también restringiendo la influencia social de los sindicatos con la exclusión de los legítimos representantes de los trabajadores en su importante papel institucional y en la negociación colectiva, hurtándoles así su esencial cometido social en  el apuntalamiento de las libertades y el progreso social. Como efecto colateral, ahí está la visualización de las crisis existentes en el seno de las organizaciones sindicales que,  de alguna u otra forma, tiene mucho que ver con la situación de desorientación que sufren sus estructuras orgánicas y los palos de ciego de sus dirigencias en una situación laboral y social inesperada y extremadamente lesiva y a la que estarían obligadas a dar ya una firme respuesta. No hacemos distingos en este análisis entre los sindicatos canarios y españoles, y aunque en la actual vorágine se recurra con frecuencia a aquella máxima cainista de “tu peor que yo”, urge una reflexión y una rápida reacción de cohesión y de recuperación de fuerzas ante el creciente empoderamiento empresarial y la acelerada desigualdad social que nos está llevando al mayor retroceso que se recuerda en los derechos del conjunto de la clase trabajadora, pero especialmente al de los asalariados pertenecientes a nuestra  Nación Canaria.   

El 12 de diciembre, hace 40 años, durante una huelga general laboral en Tenerife, la Guardia civil asaltó el campus universitario de La Laguna realizando hasta unos 300 disparos, uno de los cuales alcanzó por la espalda al estudiante grancanario Javier Fernández Quesada que le causó la muerte en el acto. Ni los responsables gubernamentales en ese entonces, Martín Villa o Luis Mardones, ministro del Interior y gobernador civil respectivamente, ni los mandos del cuerpo armado que dirigieron la operación criminal, Antonio Encinas, Manuel Palau y Manuel González, recibieron amonestación o castigo alguno. Al contrario, luego, además de condecorados fueron alevosamente ascendidos. Se escribe así la historia real en nuestra nación canaria, atribulada por interminables y perennes injusticias laborales y sociales, pero también con sus mejores y más comprometidos hijos vilmente aniquilados por la bestia de color roja y gualda y sus sicarios con residencia en las islas. Hoy renovamos el compromiso con los objetivos libertarios de nuestro joven mártir y alzamos también nuestra voz obrera y trabajadora para repetir: ni olvido ni perdón.

No hace mucho Clavijo utilizaba durante sus viajes al exterior los bajos salarios de los trabajadores canarios como reclamo para que los empresarios foráneos invirtieran en Canarias. Esos miserables salarios que son la consecuencia de la desaforada concentración de beneficios de las empresas que en Canarias ni pagan ni crean empleo, produce ahora tardía e inesperadamente la atención de Clavijo para, cariñosamente, aconsejar a la patronal que pague algo más a sus empleados.  La reacciones de la avariciosa y cavernaria patronal asentada en las islas no se he hecho esperar con perlas tales como que antes de incrementar los sueldos, el gobierno tiene que adjudicarles mayor número de servicios provenientes de lo público, o aquella otra, de que es una falacia que en Canarias hayan tantos pobres como dicen los indicadores y estudios. Pocas horas después el mismo  gobierno que ha promovido y animado la despreciable actitud empresarial, reconocía que tras haber iniciado una campaña inspectora, cerca de la cuarta parte de los trabajadores de las islas soportan condiciones abusivas e ilegales impuestas por la patronal. Vamos, que no sólo la mayoría de la clase empresarial en Canarias paga los perores salarios y acumula los más altos beneficios, sino que además la actividad delictiva y el desprecio por los derechos humanos y laborales se confirma como su enfermizo modus operandi.

Un 17% de subida salarial para los próximos cuatro años, además de clausulas contra la precariedad laboral y especialmente para las camareras de piso, son las mejoras que destacan en el Convenio Colectivo  del sector de Hostelería del archipiélago Balear firmado recientemente por CC.OO, UGT y la patronal. Por contra, las clausula de convenio del mismo sector en Canarias, cuantifica la revisión para el mismo periodo cuatrienal en un miserable 5,75%.  Ante esta contradictoria realidad, surgen las preguntas de perogrullo del por qué los mismos sindicatos utilizan tan diferente raseros en el trato a los trabajadores de ambos archipiélagos, pero también cómo es posible que las mismas firmas hosteleras, (además de la cavernícola patronal canaria) y en contraste con lo que hacen en Las Baleares, mantengan tal salvaje y egoísta forma de entender el reparto de la riqueza y los beneficios que generan sus empleados.  Para mayor escándalo, los beneficios empresariales de la hostelería, son mayores en Canarias que en el archipiélago del Mediterráneo. Y todavía hay algunos que se escandalizan cuando, acertadamente, se denomina colonial la situación económica de Canarias.

Agaete

 
 Grupos manifestantes sostienenen ampliacion Agaete EDIIMA20180623 0327 19

Movilización popular contraria a la ampliación del puerto de Agaete

Una multitudinaria marcha popular integrada por más de diez mil personas que inició su recorrido en el parque de San Telmo para concluir en la sede del Gobierno en Las Palmas, expresó su desacuerdo con la construcción del macro-puerto de Agaete proyectado por el gobierno de Clavijo y Coalición Canaria. Colectivos políticos, sindicales y ecologistas llamaron a la protesta realizada el sábado 23 de junio, recriminando al gobierno que continúe apostando por las macroinfraestructuras injustidicadas que malversan el dinero público y que avanzan en la política de tierra quemada y de deterioro del territorio canario. En una encuesta realizada por el propio ayuntamiento del municipio de Agaete, la inmensa mayoría de la población es contrario a la construcción del proyecto. Mientras el Cabildo de la isla se ha manifestado por la celebración de un referéndum vinculante.